Mala idea

Nacida en la ley de Presupuesto, la idea de restablecer el Frigorífico Nacional halló en el senador comunista Eduardo Lorier a uno de sus ardientes defensores. Aunque la ley dispone que una comisión especial estudie la viabilidad del proyecto, el senador ya tomó partido por recrear un frigorífico que tenga el monopolio del abasto a Montevideo y que "sincere los precios" de la carne.

Ese alegado "sinceramiento" se lograría "asegurando un precio adecuado al productor" en tanto "el precio al consumo se podría subsidiar", explican los partidarios de fundar un frigorífico estatal como ente testigo. A su frente estarían, entre otros, delegados del Pit-Cnt, según propone Lorier ya sumido en el delirio de alumbrar una entidad causante en el pasado de millonarios déficits en las cuentas públicas y de situaciones absurdas.

Tan absurdas como, por ejemplo, crear aduanas en el puente Carrasco para evitar que los montevideanos compraran carne de otros departamentos, una medida que generó la instalación de carnicerías fronterizas, ubicadas en el límite con Canelones, adonde la gente iba a proveerse de carne más barata. Escasez del producto, altos precios y un costo millonario para el Estado fue el resultado obtenido en el siglo pasado con ese monopolio que hoy se intenta revivir.

Quienquiera haya vivido aquello recordará los problemas surgidos del monopolio del abasto y de la existencia de un frigorífico manejado por funcionarios públicos.

El partido comunista liderado por Lorier tiene fuerza en este gobierno como ya lo ha demostrado, pero es de esperar que no tanta como para introducirnos otra vez en ese gigantesco enredo que supondría el retorno del Frigorífico Nacional.

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