La Clave
Premio que no merece
La futura ministra de Salud Pública, Cristina Lustemberg, ha designado a la Dra. Zaida Arteta para un alto cargo. Se trata de una pésima decisión de parte de una ministra que llega con buena imagen púbica. Arteta tuvo un rol nefasto durante la pandemia, operando como antagonista de un gobierno democrático, en temas que no le correspondían, y hasta pagando a una empresa para enseñar a los médicos a ser más efectivos en generar pánico. ¿Eso se premia con un alto cargo?
Obsesión por el clima
El nivel de obsesión por la meteorología que existe en la actualidad, tal vez impulsado por la histeria del cambio climático, llega a extremos ridículos. En las últimas horas, todos los medios nos hemos hecho eco de una terrible ola de calor que afectaría a nuestro país, con temperaturas que podrían llegar a 38 grados en el norte. Algunos parecen olvidar que estamos en verano y que eso es totalmente normal. En un tiempo, la noticia era cuando el hombre mordía al perro...
Castillo y la naftalina
Las declaraciones del futuro ministro Juan Castillo sobre Venezuela, no sólo son una exhibición de fascismo flagrante y de falta de empatía con los miles de venezolanos que han recalado en nuestro país. Son una muestra del escaso apego a las normas democráticas, de una figura clave del próximo gobierno. ¿Cómo se sostiene a un jerarca que desprecia las reglas centrales de una democracia? ¿Así piensa manejarse el próximo gobierno? Un bochorno impresentable.
El dilema que no se dice
Vuelve al debate la regulación de la eutanasia, y cada sector ideológico se abroquela en sus posturas. Pero hay un dilema del que poco se habla. En general, más allá de valoraciones religiosas muy personales, se acepta que cada cuál es dueño de su vida. El problema de fondo es qué pasa cuando quien plantea la eutanasia tiene problemas para expresarse o dar prueba de su voluntad. Cosa muy habitual en esa fase vital. ¿Cómo se resuelve sin abrir la puerta a abusos aberrantes?
Apuntes sobre el IVA
La reciente edición del suplemento Economía y Mercado de El País trajo una serie de artículos muy jugosos sobre la propuesta del IVA personalizado. En particular hay que destacar dos, el de Javier de Haedo y el de Isaac Alfie, que explican de forma muy didáctica por qué esa herramienta no es la más adecuada para un fin “redistributivo”. De Haedo aporta un detalle extra, cuando dice que es un proyecto pensado por gente que ni vive en el país ni paga ese impuesto.
Bien el futuro ministro
Hizo bien el futuro ministro de Economía, Gabriel Oddone, en salir a aclarar que su gobierno no hará cambios impositivos en 2025, y en desmentir las aseveraciones de algún “experto” locuaz. Es que en los últimos días han corrido todo tipo de versiones sobre un inminente cambio en el sistema de IVA, que implicaría un aumento impositivo para muchas personas. Los medios debemos hacer un “mea culpa” también, por dar a voz a gente que habla sin tener cargos oficiales.
Orsi y una promesa
Durante el único debate al que concurrió el presidente electo Orsi, hizo una promesa solemne: que no aumentaría los impuestos. Sin embargo, cuando todavía ni siquiera asumió, el país no habla de otra cosa que del “toqueteo” al IVA, con la excusa de abaratar la vida a los más pobres. Claro que, como dijo un supuesto asesor, algunos “van a perder”. Es muy poco seria la forma en que se está manejando este tema. E implicaría romper una de las escasas promesas de campaña.
Una política rastrera
Un episodio familiar, de características judiciales y dolorosas para el senador Guido Manini Ríos, ha motivado comentarios francamente desagradables y mezquinos de parte de dirigentes del Frente Amplio. La política es una actividad dura y confrontativa, y quienes la asumen saben a lo que se arriesgan. Pero convertir esta actividad en un pantano fétido, como hacen algunos, sólo sirve a quienes quieren espantar de la misma a la gente que tiene un poco más de nivel que ellos.
Se lavan las manos
La decisión del futuro gobierno de no emitir opinión sobre la situación en Venezuela es una pésima señal para el futuro del país. Todo el planeta, hasta el presidente electo Orsi, han reconocido que es una dictadura, donde incluso hay un uruguayo desaparecido. Ahora hay una movida planetaria para apoyar al presidente electo Edmundo González, y el Frente sigue mirando para otro lado y silbando, todo para no abrir flancos internos. ¿Así piensa gobernar Yamandú Orsi?
Otra forma de política
El presidente Lacalle Pou firmó un aumentó de tarifas a pocos días de dejar su cargo. Se trata de una medida antipática, pero que corresponde por la fecha del año. Lacalle Pou marcó la diferencia con sus predecesor, que no decretó los aumentos que correspondían, y por eso debió hacerlos el gobierno que recién entraba. Una diferencia profunda de entender la política. Y que explica por qué el actual mandatario mantiene un apoyo popular cercano al 60%.
El título y el desarrollo
Según el último censo, apenas el 13% de los uruguayos cuenta con un título de grado universitario. Se trata de una cifra lastimosamente baja, en un país que tiene la universidad gratuita, y aspiraciones de desarrollo. Mucho se habla de aumentos de salario y de productividad. Pero una parte esencial del aumento de la productividad del trabajo pasa por su formación. Mientras no logremos mejorar en ese campo, la posibilidad de dar un salto en desarrollo parece absurda.
La deriva de la política
Fue muy interesante la entrevista publicada por este diario con el eurodiputado alemán Markus Buchheit, del partido Alternativa para Alemania. Este partido es señalado como de “ultraderecha”, y denunciado por muchos politólogos como amenaza a la democracia. Lo que cuenta Buchheit de qué lo llevó a pasarse a esa formación es revelador: el relativismo moral y cultural de las élites tradicionales, y la falta de respuesta a las demandas de la gente común. ¿Eso es ser “ultra”?