La Clave

Ancap y la política mezquina

El gobierno organizó una conferencia de prensa para anunciar que Ancap había perdido mucha plata el año pasado. No es noticia para nadie, salió en todos los medios, y se debe a la “parada” que cada 5 años hay que hacer de la refinería. Y que este año se prolongó más de la cuenta por un conflicto gremial. La situación del ente, igual, es mucho mejor que entre 2011 y 2015, cuando perdió US$ 800 millones. ¿Quién gobernaba en esa época? ¿Qué se busca con este show absurdo?

Pésima señal educativa

Uno de los temas en los que el pasado gobierno logró importantes avances fue limitar la influencia nefasta de los gremios en la educación. Las primeras señales del gobierno actual van exactamente en la línea contraria. Como ejemplo de esto, la decisión de revocar la sanción a una docente, que leyó una proclama política a sus estudiantes en clase. Los gremios no son los dueños de la educación, sino los ciudadanos. Y no hay derecho a que se imponga este tipo de atropello.

Cosse y el autobombo

La vicepresidenta Cosse publicó un video muy llamativo. Con una producción digna de un corto publicitario, ataviada como para ir al velorio del Papa, se la ve ingresar con paso imperial al Consejo de Ministros. En el video ella es la protagonista excluyente, a la que todos los jerarcas acuden a saludar y dar un rol central. Rol que, vale decirlo, difícilmente haya tenido nunca un vicepresidente en una instancia así. Claramente, Cosse no piensa pasar desapercibida estos 5 años.

Un regreso esperado

La visita del expresidente Lacalle Pou al directorio del Partido Nacional y sus declaraciones en el sentido de estar “para ayudar a empujar del carro”, son una excelente noticia para el país. En momentos en que el nuevo gobierno busca compensar su falta de proyectos, instalando una narrativa de que recibió un país poco menos que incendiado, el regreso de Lacalle Pou es clave. Y ayudará a suturar algunas heridas que la derrota electoral dejó en toda la oposición.

Las finanzas públicas

En momentos en que hay una discusión algo absurda, y se busca imponer una narrativa de que las finanzas públicas estarían horrible, es bueno escuchar a los técnicos. A la gente que no precisa de relatos para su día a día. La entrevista con la economista Tamara Schandy ayer en El País permitió aclarar muchas cosas. Dos fundamentales: el país precisa crecer más y más rápido simplemente para no retroceder, y la economía nacional no resiste más impuestos. Más claro...

Reclamo laboral injusto

En medio de la polémica por la ministra Cairo, apareció un comentario tan inesperado como preocupante. Es el de la periodista deportiva que había sido contratada a dedo por el intendente de Montevideo, y que se quejó de que la prensa, los políticos y “los envidiosos”, le arruinaron la posibilidad a “una laburante”. El tema no es así. El asunto es si todos los demás laburantes deben pagar un salario muy por encima de mercado a alguien, porque a un jerarca ocasional se le ocurre.

El final de una empresa

El cierre reciente de algunas empresas ha generado comentarios tan recurrentes, como absurdos. Se suele decir: “cerró equis empresa, dejando a equis trabajadores en la calle”. Nadie abre una empresa para fracasar. A veces el mercado no responde, o hay problemas de otra índole, y el emprendimiento debe cerrar, generando pérdidas a inversores y a trabajadores que apostaron por ello. Pero atribuirle siempre una especie de mala fe a lo que es un proceso natural, es irreal y negativo.

Papelón con Ecuador

La postura de Uruguay ante el resultado electoral en Ecuador, ha sido un papelón. El presidente Orsi, y el canciller Lubetkin, 24 horas después de conocido el resultado, se negaban a reconocer al ganador. Incluso cuando los principales dirigentes de la oposición de izquierda (salvo la candidata) ya lo habían reconocido. Las excusas mal disimulaban que se esperaba una definición de Brasil, para sumarse a la misma. Recién después que Lula reconoció, nos sumamos al coro.

Vargas Llosa y Uruguay

La muerte del escritor Mario Vargas Llosa ha refrescado muchos hitos que lo vinculan a Uruguay. Algunos gloriosos, como su fanatismo por Onetti o su viaje iniciático a un Montevideo culto y literario ya fenecido. Y otros lamentables, como cuando un grupo de “estudiantes” se opuso por consideraciones políticas que los pintan mejor que ningún adjetivo. Vargas Llosa nos deja una obra que debería ser materia obligada, para recuperar una cultura nacional, claramente en declive.

Papelón en la Celac

La Celac es un organismo innecesario, que inventó Brasil para tener un foro donde pudiera ejercer su predominio regional, sin tener que lidiar con España o Estados Unidos, como sucede en la OEA o las Cumbres Iberoamericanas. Pero incluso con ese antecedente, lo que ocurrió en la última reunión, con el avasallamiento agraviante a Argentina y a Paraguay fue un espectáculo lamentable. Casi tanto como la actitud de nuestra política exterior, que se sumó a esa actitud.

Obsesión con Arazatí

Es muy difícil entender la obsesión del nuevo gobierno en contra del proyecto Arazatí. Es sabido que el país precisa una nueva fuente de agua potable. Y este proyecto es el fruto del análisis de la gente más capacitada que hay en el país en la materia. Los argumentos de que el agua del Río de la Plata es salobre, o que pueda contaminar un acuífero, son absurdos. Buenos Aires saca el agua de allí, y el Río de la Plata también está sobre acuíferos. Parece un capricho sin fundamento.

Fiscales y política partidaria

Finalmente, estalló a la luz pública. El conflicto entre la Asociación de Fiscales, y su jerarca, Mónica Ferrero, ha puesto sobre la mesa un choque político que venía hace meses en tono bajo. Lo que sucede en el fondo es que el gobierno presiona para sacar a Ferrero y poner allí a alguien dócil a los deseos del prosecretario de presidencia Jorge Díaz. Y los fiscales agremiados, que se suelen doler cuando se les acusa de operar políticamente, están siendo funcionales a esa estrategia.