El caso de la balacera en el Parque Rodó de Montevideo, donde fue asesinado un niño de 12 años, no es un caso más de la crónica roja. Se trata de un atentado, en el cual sicarios en moto dispararon ráfagas de balas contra una multitud, en plena rambla de Montevideo, un fin de semana en la noche. Estamos hablando de un acto de desafío a la autoridad sin precedentes. No se puede seguir con paños tibios, y justificaciones sociológicas, ante una crisis de seguridad sin freno.