Los propietarios de estaciones de servicio informaron que las ventas de combustible han caído un 12% debido al crecimiento de los autos eléctricos. Algo que se veía venir, pero que tiene un costado más complejo. Y es que el combustible que se deja de vender tiene un componente enorme de impuestos. O sea, es menos plata que le ingresa al estado. A la que hay que sumar la que deja de percibir por promover la venta de eléctricos. El cambio es bueno. ¿Está preparado el gobierno?