Hace unos días se publicó en un editorial de El País una referencia a la renuncia de Milton Romani a un panel de la ONU sobre drogas, comentando que se producía por falta de tractores de inglés a español. Romani explicó que el problema es más profundo. Que su renuncia buscó dejar en evidencia que el recorte de fondos a ese organismo, que es un verdadero boicot a su trabajo. Y que concurre allí como experto invitado, y no como enviado de Uruguay. Las disculpas del caso.