Luego de una transición muy compleja, acorde a la historia y al sistema político de ese país, ayer asumió el nuevo presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo. En otra muestra de un internacionalismo infantil, que no respeta nuestra propia identidad histórica, los dirigentes del Frente Amplio han asumido su victoria como propia. Y exigieron al gobierno una actitud más dura en apoyo a Arévalo. Uruguay apoyó la institucionalidad democrática e hizo todo lo que tenía que hacer.