La denuncia de la alcaldesa del municipio CH de Montevideo confirma lo que todos sabemos: desde hace años las autoridades municipales están al tanto de las “picadas” ilegales, y no hacen nada al respecto. Se trata de un problema doble. Por un lado, de desigualdad. Ya que cualquier conductor debe pagar multas millonarias por infracciones ínfimas, y aquí no pasa nada. Por otro, el sentido de impunidad habilita a que los criminales actúen a sus anchas como el otro día.