LA CLAVE
Uruguay está entrando en un camino peligroso, con una corriente que busca limitar el discurso público mediante acudir a la justicia con argumentos delicados. Esto comenzó con dirigentes sindicales amenazando denunciar por difamación a quienes cuestionan su accionar. Y luego, con activistas que denuncian por incitar al odio a quienes los critican en las redes. La libertad de expresión solo debe ser limitada ante la incitación directa a cometer un delito. El resto es abrir una puerta muy peligrosa.