Un completo informe presentado ayer en El País alerta sobre el desafío que significan los cientos de “cuidacoches” que proliferan sobre todo en la capital del país. Allí una insólita propuesta de un edil blanco sugiere la posibilidad de pagarles un sueldo a costa del contribuyente. Un dislate. El “cuidacoches” no realiza un trabajo, ya que nadie demanda ese servicio. Si hablamos de una ayuda social a quien necesita, nunca debe ser como premio de un acto cuasi extorsivo.