En los últimos años, si ha habido algo positivo a nivel cultural en Uruguay es el ballet del Sodre. Primero gracias al empuje de Julio Bocca, y luego con la dirección de María Noel Richetto, ese cuerpo se ha convertido en un raro ejemplo de excelencia que supera las fronteras del país. Ahora estalla un conflicto, porque la dirección del Sodre decidió no renovar el contrato a algunos bailarines. Y se denuncia abuso y autoritarismo. Difícil mantener el nivel si se baja la exigencia.