El ex presidente ecuatoriano Rafael Correa representa lo peor, de la peor época de la política continental. No sólo fue socio de Chávez, Evo Morales y los Kirchner, en aplicar políticas nefastas para la región. También persiguió a la prensa, a sus rivales políticos, y fue parte de un sistema de corrupción institucional por lo cual es hoy buscado por la justicia de su país. Resulta que el personaje viene de “visita” a Uruguay, y el gobierno lo cobija y recibe con alegría. Un papelón.