La situación política en torno a la rendición de cuentas se está convirtiendo en un culebrón de media tarde. El gobierno haciendo lamentos impostados, y declamando que su no aprobación golpeará a los más débiles, cuando todos saben que eso no va a pasar. La oposición haciendo una puesta en escena, con una foto estilo viaje de estudiantes a Bariloche, que suma poco y nada. La cosa es más simple. El gobierno debe gobernar, y la oposición fiscalizar. Con seriedad.