Erró Ehrlich

Como si tuviera pocos problemas al frente de la intendencia de Montevideo, Ricardo Ehrlich optó por seguir el trillo de la ministra Tourné al culpar a los partidos tradicionales de todos los males que aquejan al país.

Extraña actitud en el responsable de una deficitaria administración municipal que, desde hace 18 años, está en manos de una izquierda que no logra colmar las necesidades esenciales de los montevideanos. En una ciudad desaseada, de tránsito caótico, de malos servicios comunales y agobiantes impuestos, más le valdría al intendente ocuparse de zanjar su eterno pleito con Adeom y de resolver los infinitos problemas irresueltos durante su mandato.

Cegado por esa propensión municipal que impele a ciertos intendentes a desbordar el ámbito comarcal para ingresar al nacional, Ehrlich dijo que el proceso de fractura social, exclusión y aumento del desempleo surgió durante el período 1990-1995 cuando gobernaba el Partido Nacional. "En ese período aumenta la distancia dentro de la sociedad y se empieza a multiplicar la cantidad de gente que fue expulsada del entramado urbano, del mundo del trabajo, de la educación, con algunos expulsados del país y con crecimiento de los asentamientos", pontificó el intendente. Nada más errado.

En ese quinquenio la cifra de uruguayos por debajo de la línea de pobreza descendió a la mitad, del 12% al 6%, según puede comprobarse en las cifras oficiales de la Cepal que todavía destaca ese período como un caso emblemático en materia de políticas sociales exitosas. Si alguien lo duda puede ingresar a la página web de ese organismo internacional y verificarlo.

Tan preocupado como luce por la exclusión social, habría que preguntarle a Ehrlich por qué el gobierno del Frente Amplio consiguió avanzar tan poco en la materia. Sus políticas sociales de cuño asistencialista no han logrado reducir la marginación, ni detener la emigración, ni tan siquiera -por volver a lo municipal- disminuir la cantidad de hurgadores y carritos que rondan a toda hora las calles de la ciudad. Como dijo Arana cuando le consultaron sobre la gestión del actual intendente de Montevideo: "Ehrlich es un buen científico". Punto.

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