El antiguo movimiento guerrillero, reconvertido en partido político, que acaba de vencer en las elecciones de El Salvador, tendrá ahora la responsabilidad de probar sus convicciones democráticas en el ejercicio del gobierno. En efecto, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que acaba de derrotar a la gobernante Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), fue uno de los bandos en la cruenta guerra civil que soportó El Salvador décadas atrás. El FMLN se declaró partido político en 1992 y aceptó las reglas del juego democrático aunque en sus filas aún incluye a radicales de extrema izquierda como José Luis Merino, vinculado al tráfico de armas con la guerrilla colombiana.
Habrá que ver si el nuevo presidente, Mauricio Funes, un periodista de televisión con un discurso más moderado que el tradicional de su partido, logra controlar a elementos como Merino y probar en los hechos que es un seguidor de la línea política del presidente Lula de Brasil, según postuló a lo largo de su campaña.
Sin mayores antecedentes políticos, Funes, cuya esposa es brasileña, encara la difícil tarea de comandar las abigarradas huestes del partido triunfador y de alinear al país en el plano internacional. En las últimas semanas, el FMLN fue acusado de recibir un fuerte apoyo del venezolano Hugo Chávez quien pretende sumar a El Salvador a su proyecto bolivariano. Funes, en sus primeras declaraciones tras conocerse los resultados, dijo que no admitirá otra influencia en su política que los intereses salvadoreños y abogó por un gobierno de unidad nacional.
Con unos 21.000 kilómetros cuadrados y casi 6 millones de habitantes, El Salvador sufre los coletazos de la recesión que recortó sus exportaciones y, sobre todo, las remesas de los emigrantes radicados en Estados Unidos, estimadas en unos 4 mil millones de dólares anuales. Esa situación de crisis, unida al desgaste en el gobierno experimentado por Arena en sus veinte años de gobierno, contribuyeron a la victoria del FMLN por un margen reducido.
Las miradas convergen ahora sobre quien fuera un prestigioso periodista, pero cuyas destrezas como presidente son aún una incógnita.