El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Leslie Van Rompaey, visitó centros de medidas de seguridad con que cuenta el Iname (Instituto Nacional del Menor). En esa oportunidad, estuvo acompañado por un especialista en el tema, el Dr. Ricardo Pérez Manrique (ministro del Tribunal de Apelaciones de Familia) y autoridades del Iname, incluyendo a su presidente, Fernando Repetto y la directora, Graciela Rompani de Pacheco.
La realidad actual en materia de minoridad estuvo contenida en un informe entregado al Presidente de la Suprema Corte, por el director del Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil, Sergio Miglioratta.
Como resultado de la mencionada visita, que se prolongó durante cinco horas, surgieron algunas realidades preocupantes. En el año 1998, la población atendida por el Instituto Técnico de Rehabilitación Juvenil (Interj) alcanzaba a 818 menores. La cifra subió a 943 en 2000 y a 1.040 en 2001. En 2002 ya sumaban 1.306 y en 2003 la cifra se ubicó en 1.420.
Tal cual se ve, un crecimiento importante de los jóvenes internados por disposición de la Justicia. A ello se agrega que cada vez hay menos funcionarios para atender a estos menores internados. Mientras que en 1996 había 429 funcionarios y 354 menores, dos años después eran 314 los funcionarios del Interj para atender a 818 menores. La situación continuó empeorando: en 2002 542 funcionarios tuvieron que encarar a 1.306 menores y la misma cantidad tuvo que trabajar en 2003 con 1.420 menores.
Los centros con medidas de seguridad no presentan panorama mejor: en los últimos tres años se triplicó el número de internaciones. En la actualidad hay cerca de 300 menores internados allí.
No se puede menos que coincidir con el Presidente de la Suprema Corte, cuando dijo que la visita había sido "positiva". Por lo demás él mismo señaló que fue una recorrida "muy emotiva" y que lo que más le alegró fue ver "a los muchachos trabajar en la tierra, adquiriendo hábitos de trabajo". Hubo expresiones de satisfacción también de parte de jerarcas del Iname.
En resumidas cuentas, se confirmó que hay graves carencias, pero que ello no es insuperable. Se ha dado un paso decisivo rumbo a la superación de dificultades en un área clave, si consideramos que los jóvenes del Iname son, con los demás jóvenes del país, parte del Uruguay del futuro.