Ha hecho bien el Directorio del Partido Nacional, al analizar "con preocupación" el proyecto del Poder Ejecutivo por el cual se quiere ir hacia una politización de los ascensos militares al grado de general.
La iniciativa "progresista" en realidad es un atraso. Es poner el tema en retroceso, dado que cambia el criterio de los ascensos que, en lugar de ser por el "orden de derecha" pasa a ser por selección directa (léase "a dedo"). Como dijo el senador Gustavo Penadés, "retrotrae a épocas pasadas, cuando para ser general había que ser amigo de alguien o afiliado a algún partido".
Por su parte, el diputado Javier García expresó que da la impresión de que la decisión tiene nombre propio, porque "cuanto más cerca se esté del presidente hay más posibilidades".
Cabe recordar que hubo una época en que los ascensos al grado de general se realizaban de la siguiente forma: uno de los coroneles era seleccionado para el ascenso en forma directa por el Poder Ejecutivo y otro ascendía por concurso. Se permitía así una cierta influencia del partido de gobierno en la designación a las máximas jerarquías, pero no se le cerraba la puerta a quienes podían pensar distinto pero tenían capacidad, la que demostraban en los concursos. Dicho sistema era imperfecto pero era superior al que quiere implantar el gobierno del doctor Vázquez. Dejaba abierta una puerta, mientras que ahora se quieren cerrar todas, salvo la de quien ejerce la máxima influencia directriz.
Estuvo acertado el doctor Javier García al proponer que en lugar de lo que pretende la cúpula gobernante, se promueva el concurso para designar generales. Algo en lo que coincidió Penadés, integrante de la Comisión de Defensa del Senado, quien enfatizó: debe impedirse que vuelva a haber un Ejército de divisas.
Es de esperar que el clamor en contra de esta iniciativa tan lamentable se vaya ampliando y haga comprender su error, a quienes ahora lo exhiben como lo haría un prestidigitador que sacó el conejo de la galera.