Unión republicana

Mientras que transcurre el verano y se prepara la agenda para los temas urgentes a ser aprobados a nivel parlamentario, hay una consideración electoral que ya tiene nombre propio: la Unión Republicana (UR).

El asunto es bien conocido para aquellos que están familiarizados con los desafíos del sistema electoral definido en la reforma constitucional de 1997.

En efecto, lo que naturalmente es una coalición de gobierno, la Coalición Republicana (CR), que surgió con éxito político y electoral en el balotaje de 2019 y que se viene reafirmando como el gran timonel que conduce al país en momentos de enormes zozobras, como la pandemia que sufrimos todos, y en momentos de grandes reformas, como la aprobación y ratificación de la Ley de Urgente Consideración, tiene la enorme dificultad de su comparecencia común para las elecciones departamentales.

El problema está en que las reglas fijadas para lo departamental no admiten una coalición generada en balotaje para la elección de intendente, por ejemplo; ni tampoco admiten una presentación amplia de candidatos a intendente (el máximo posible por lema es solamente tres), que permita sumar desde distintos espacios y sectores de los partidos que conforman la CR.

Frente a esta situación, los partidos de caudal electoral menor de la CR, pero que son fundamentales para el triunfo de toda la coalición tanto en lo nacional como en varios departamentos disputados con el Frente Amplio (FA), vienen dando señales de querer presentar para el ciclo electoral de 2024-2025 un lema, la UR lo llamó ya Cabildo Abierto (CA), que permita sumar a todos los partidos de la CR en una misma plataforma y en todos los departamentos para las elecciones municipales.

Se trata de una posición muy entendible tanto política como electoralmente.

Para el caso de CA, por ejemplo, su apoyo al Partido Nacional (PN) en setiembre de 2020 fue fundamental para alcanzar triunfos muy relevantes, como los de Río Negro o Rocha.

Para el caso del Partido Colorado (PC) un lema en común que sume los apoyos colorados a los blancos para vencer al FA potenciaría sus chances de triunfo, por ejemplo, en el importante departamento de Salto.

Las soluciones que se encontraron en 2020 fueron parches electorales de coyuntura que funcionaron bastante bien en varios departamentos. Para el caso de Montevideo, por ejemplo, los partidos de la CR votaron bajo el lema del Partido Independiente.

Pero ya es hora de que el PN, que es el socio mayoritario de la CR y es también el que más intendencias dirige (15 en 19), se fije como objetivo un diálogo constructivo con sus principales socios políticos de forma de que la UR pueda efectivamente ser un lema- plataforma en el que todos se vean legítimamente representados y puedan sumar sus votos para el triunfo común a nivel departamental.

El caso es clave, por ejemplo, para Canelones. Al no poder ser reelecto Orsi se abre allí una posibilidad cierta de que los canarios evalúen una oferta de alternancia en el poder que debe presentarse con seriedad, respeto por las distintas opciones dentro de la CR, y capacidad real de ejercicio de una gobernabilidad que, claro está, se verá favorecida por la disposición constitucional que prevé una mayoría absoluta en favor del lema ganador que, en la hipótesis de un acuerdo entre los partidos de la CR, podría ser la UR.

No hay que negar las dificultades que este proceso trae consigo. Por un lado, hay departamentos de larguísima tradición blanca que, si bien podrían acompañar la idea de un lema común UR, difícilmente accedan a que sólo pueda haber un candidato blanco en ese lema- plataforma común: sería, además, limitar enormemente sus posibilidades de triunfo. Por otro lado, si la UR sale a la cancha, los liderazgos locales con aspiraciones políticas deberán presentarse bajo ese lema UR en 2025, y no podrán pues formar parte de las convenciones de sus partidos de origen elegidas en las internas de 2024.

Tampoco hay que negar las ventajas que la UR aporta. Por un lado, se asienta una coordinación partidaria dentro de la CR que, habida cuenta de la estructura de polarización FA- CR que existe en el país, llegó para quedarse. Por otro lado, la UR potenciaría triunfos en departamentos demográficamente muy importantes como Salto, Montevideo o Canelones, por ejemplo.

La UR es un proyecto importante que debe ser analizado con seriedad y con tiempo antes de que lleguen las urgencias electorales de 2024. El PN en particular, por ser el socio más importante de la CR, debe actuar con inteligencia y magnanimidad, pensando en el largo plazo político y en el bien del país más allá de coyunturas locales concretas.

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