Una oportunidad para el cambio

La reciente convención de la Coalición Republicana ha definido a sus tres candidatos a la Intendencia de Montevideo: Martín Lema por el Partido Nacional, Virginia Cáceres por el Partido Colorado y Roque García por Cabildo Abierto. Esta decisión marca el inicio de un proceso electoral que será decisivo para el futuro de la capital, ofreciendo a los montevideanos la posibilidad de rechazar un modelo de gestión que, tras más de tres décadas, ha demostrado su agotamiento.

La administración del Frente Amplio ha sumido a Montevideo en un estado de deterioro evidente. La suciedad que se ha vuelto parte del paisaje urbano, el abandono de los espacios públicos, el caos en el tránsito y en el transporte, la falta de inversión en infraestructura y unos impuestos cada vez más elevados sin una contrapartida en servicios de calidad, son algunas de las señales más evidentes de una gestión que no ha estado a la altura de las necesidades de los ciudadanos. Montevideo ha sido gobernado durante más de treinta años por una misma fuerza política, y sus problemas no solo no se han solucionado, sino que se han agravado con el paso del tiempo.

La elección departamental de mayo se presenta como una oportunidad histórica para que los montevideanos opten por un cambio real. La Coalición Republicana tiene la responsabilidad de demostrar que es capaz de ofrecer una alternativa viable y eficiente, que ponga el foco en soluciones concretas y en la recuperación de una ciudad que merece mucho más que la decadencia en que se encuentra. Se necesitan propuestas innovadoras y medidas efectivas para enfrentar los problemas de la capital, atendiendo las demandas de los ciudadanos que anhelan vivir en una ciudad más limpia y ordenada. No es suficiente con el simple cambio de autoridades, sino que se requiere un cambio profundo en la manera de gestionar los recursos y en la actitud de los gobernantes frente a las necesidades de la población.

Montevideo enfrenta desafíos estructurales que ninguno de los candidatos frentistas, luego de décadas de fracaso ininterrumpido, puede prometer sin sonrojarse. La limpieza de la ciudad es una de las preocupaciones más recurrentes entre los ciudadanos. Se necesita una política efectiva para mejorar la recolección de residuos y eliminar los basurales que proliferan en cada esquina. Además, es fundamental recuperar y mantener los espacios públicos, que en los últimos años han sufrido un notorio deterioro. Los espacios por excelencia de integración social están dejados a la buena de Dios, a diferencia de lo que cualquiera puede ver en la mayoría de las ciudades del interior o en Buenos Aires, sin ir más lejos. La ciudad necesita más plazas y parques bien cuidados, que sean seguros y atractivos para las familias.

El desorden del tránsito y la falta de planificación en el transporte público también representan problemas urgentes que afectan la calidad de vida de los montevideanos. Se requieren medidas para ordenar la movilidad, garantizar el mantenimiento adecuado de las calles y modernizar el sistema de transporte para que sea eficiente y accesible.

La falta de inversión en infraestructura es otro aspecto crítico. Montevideo debe recuperar su capacidad de atraer inversiones que generen empleo y desarrollo. Para ello, es necesario contar con una administración municipal que brinde incentivos a quienes deseen apostar por la ciudad y que garantice reglas claras para la inversión privada. Sin embargo, las altas cargas impositivas y la burocracia excesiva han actuado como barreras para el crecimiento.

Otro tema central en el debate sobre el futuro de Montevideo es la seguridad. Si bien la seguridad pública es una responsabilidad del gobierno nacional, la Intendencia puede y debe asumir un rol más activo en la recuperación del espacio público y en la implementación de políticas de prevención.

Los desafíos son muchos, pero también lo es el anhelo de una Montevideo mejor. La Coalición Republicana debe presentar un plan de gobierno claro, con propuestas concretas que enamoren a los montevideanos. Es el momento de dejar atrás la resignación y apostar por una ciudad que funcione para todos sus habitantes.

Montevideo puede y debe cambiar. En mayo, los ciudadanos tendrán en sus manos la posibilidad de elegir un cambio histórico. Es una oportunidad única para corregir el rumbo y construir una ciudad más limpia, segura y ordenada. La decisión está en manos de los montevideanos, quienes con su voto decidirán si continuar la decadencia o cambiar por la esperanza.

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