Un guión bien aprendido

El episodio ocurrido la semana pasada en el IAVA es sintomático de la estrategia que está llevando adelante la izquierda para enfrentar al actual gobierno. Las acciones son diferentes, por cierto, pero la lógica detrás de las mismas es siempre la misma; la apelación al uso de la fuerza, a buscar enfrentamientos absurdos y a tartar de torcerle el brazo a la autoridad.

La secuencia es conocida por los lectores, pero vale la pena detenerse para su análisis. Para mejorar el acceso para personas con capacidad de movilidad reducida se hace necesaria la construcción de una rampa de acceso al centro educativo, algo en lo que todos deberían estar de acuerdo. Pero resulta que esto no es así, porque para la construcción de esta rampa es necesario cambiar la ubicación de un salón gremial de los estudiantes, y el gremio se opone.

Quienes se autoproclaman sindicalistas y dicen defender a los estudiantes del centro educativo son menos de 50 personas, un número nimio a representación de los miles de estudiantes del IAVA, y son quienes tienen las llaves del “salón gremial” de las que carece el director del establecimiento.

Los lectores han visto los videos y las fotos de este lugar que está convertido en una mezcla de tatucera con vertedero de residuos que los gremialistas con síndrome de Diógenes quieren conservar. Las autoridades de Educación Secundaria le solicitaron al director que avanzara con la obra de accesibilidad, a lo que respondió que no podía. Naturalmente, como corresponde a cualquier institución que se maneja con criterios razonables, una persona que no puede o no quiere cumplir con la tarea que se le asigna es sancionada. Casi podríamos decir que una sanción totalmente provocada por la defección a cumplir con su responsabilidad.

Acto seguido el gremio estudiantil del IAVA, de nula representación de los estudiantes del centro pero alineado a la estrategia política de la oposición, arma un escándalo porque quiere preservar la ocupación ilegal de su tatucera y se niega a que el edificio sea accesible para personas en silla de ruedas y en defensa del director cómplice de sus acciones. Estos personajes salen a acusar en todos los medios al gobierno de autoritario y a afirmar, su llamativo vocero, muy suelto de cuerpo, que “el hostigamiento va a seguir hasta que este gobierno cambie”.

Luego, el guion pautó que los dirigentes del FA-PIT se sumen a la protesta, acusando al gobierno de autoritario y poniendo el grito en el cielo por el mentado asunto de instalar una rampa de accesibilidad en la institución. Este último acto de la comedia izquierdista es particularmente patético porque el último ataque violento contra estudiantes por parte de la autoridad que sufrió nuestro país fue en 2015 cuando la policía sacó a palos a estudiantes de centros de estudio con el estruendoso silencio de quienes ahora se indignan por una rampa.

Es tal el nivel de hipocresía de políticos y sindicalistas que si no fuera tristísimo sería gracioso.

Cuando no se ejerce la autoridad legítima ese espacio es llenado por otros actores ilegítimos, allí si cuestionando las mismas bases del Estado de Derecho y la democracia.

Moler a palos a estudiantes bajo un gobierno de izquierda es democrático pero mover un salón gremial sin agredir a nadie y mediante el diálogo es autoritario y represivo. Afortunadamente ya pocas personas se creen estas puestas en escena y lo que la mayoría de los uruguayos ve es la realidad, que la autoridad se cumple con serenidad como corresponde.

Porque, vale recordarle a quienes tienen alma autoritaria pero se embanderan con los falsos derechos de los estudiantes, que cuando no se ejerce la autoridad legítima ese espacio es llenado por otros actores ilegítimos, allí si cuestionando las mismas bases del Estado de Derecho y la democracia.

La actuación, por tanto de las autoridades del Codicen, de Educación Secundaria y de la Policía fue impecable, pese al desmanejo del director del IAVA y al absurdo circo montado por los pocos “estudiantes” del gremio que están para hacer política partidaria perjudicando a los miles que quieren estudiar y progresar por sus propios méritos, no gracias al favor de un dirigente político. Entre los estudiantes que quieren forjar su futuro por su mérito, conocimientos y esfuerzo y los alcahuetes del FA-PIT sin dudas que existe una grieta cultural consecuencia de 15 años de hundir la educación pública con la intención de dominar un sistema destruido.

A pesar de los fanáticos, sin embargo, la educación avanza gracias a la transformación que lleva adelante el gobierno nacional, mejora sustancialmente la tasa de egreso de secundaria y otros indicadores y el país avanza en su camino hacia el progreso.

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