La semana comenzó con la promulgación de la Ley oficialmente llamada Sistema Previsional Común, por parte de Luis Lacalle Pou. Otro hito de su gobierno, el cual se destaca por su firme decisión para afrontar las responsabilidades y los desafíos que le caben como primer conductor del país. Un joven político que hace honor a su estirpe y no duda en luchar por el bien común de la nación, convencido de que no se está al frente para actuar pensando solo en el corto plazo, sino con miras al futuro. Más allá de todas las dificultades y sinsabores que ello implique.
Una sola frase suya en el reportaje que le hiciera una radio argentina es el mejor resumen de la ley recién sancionada. Así la sintetizó: “La reforma es necesaria, urgente desde hace mucho tiempo, sostenible en el tiempo, justa y además, solidaria”. Pero ni siquiera un día de alivio le ha dado la contra luego de tanto esfuerzo suyo y de su equipo, empezando por el infatigable y siempre afable Rodolfo Saldain. El experimentado técnico que sobre sus espaldas ha cargado con el deber de elaborar esta reforma nada simple y con amplia solvencia ha liderado montones de estudios, encuentros y conversaciones con tirios y troyanos a lo largo de meses y meses de trabajo.
Los dirigentes del Frente Amplio que lo precedieron en el gobierno, poco hicieron en esos largos quince años. Además de que para peor, los retoques de la época de Murro al frente del BPS agudizaron la precariedad del sistema, aumentando su déficit, (es sabido que tal cual es hoy día no es sustentable y mensualmente exige del Tesoro Nacional ingentes sumas para funcionar) haciéndolo aún más frágil y más incierto para las próximas generaciones. Elocuente demostración de la falta de seriedad y compromiso de las administraciones del F.A., desde el que no se hace otra cosa que despotricar y poner piedras en el camino para impedir la reforma, es el oportuno videíto que anda circulando sobre Mujica. En su característico estilo chabacano les habla a los suyos en una reunión, diciéndoles a sus escuchas que nuestro sistema de jubilaciones y pensiones se encuentra en gran riesgo, (entre otras cosas) porque los uruguayos viven mucho más y no hay suficientes trabajadores para sostener el sistema. ¿Entonces, qué hizo durante su mandato para resolver la situación? ¡Nada!
El aumento de la tasa de longevidad es un problema a nivel mundial. Y hace poco el Presidente Macron, otro primer mandatario que se toma en serio sus obligaciones en el Elíseo, lo ha tenido bien difícil con la reforma de la Seguridad Social. La sociedad francesa, siempre muy activa y beligerante para las protestas, una vez más se puso de punta. Sin embargo, el primer mandatario no dudó en tomar al toro por las guampas y siguió adelante para hacer realidad un cambio imprescindible.
La prueba más evidente del embanderamiento con una fuerza política fue el traspaso del ex Presidente del Pit Cnt, Fernando Pereira, para encabezar al Frente Amplio. Con un discurso y posiciones a partir de eso, llamativamente extremas.
Ya antes de fin de mes el Presidente del Pit Cnt, Marcelo Abdala, convocó a un paro y se supo de las amenazas a los que no adhirieran a la medida. En el sindicato del transporte, a dos trabajadores que no quisieron acompañar esta detención de actividades de motivos visiblemente políticos y antigubernamentales, los dirigentes los echaron sin más, del sindicato. Todo muy democrático y respetuoso de los derechos humanos, como a cada rato acusan al gobierno de no respetarlos. Lamentablemente, los asuntos laborales que deben ser el verdadero objetivo de las organizaciones sindicales, en Uruguay están absolutamente teñidos de politización.
Y la prueba más evidente del embanderamiento con una fuerza política fue el traspaso del ex Presidente del Pit Cnt, Fernando Pereira, para encabezar al Frente Amplio. Con un discurso y posiciones a partir de eso, llamativamente extremas. Solo así se entiende la serie de movilizaciones y parates de la actividad económica que empobrecen a todos, empleadores y empleados, por reivindicaciones netamente políticas, como si su función fuera dirigir las decisiones del Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo, cuando no el judicial.
Así es que ya han salido a amenazar que a la Reforma de la Seguridad Social la van a frenar como sea, apropiándose de una legitimidad que no corresponde, impidiendo la gobernabilidad. La mentira es el instrumento más utilizado para lograr su interés y ejemplo de esta técnica es el falaz latiguillo “de que se va a trabajar más y a cobrar menos”.
¡Y pensar que fue durante la administración frentista que se creó el Impuesto de Asistencia a la Seguridad Social, (IASS)! El que finalmente ha comenzado a reducirse en forma progresiva, tal cual lo prometiera Lacalle Pou en la campaña. Hechos y no palabras.Editorial