Prioridades decepcionantes

En estas últimas dos semanas y a solicitud del presidente, los distintos ministros dieron a conocer cuáles serán sus prioridades para 2012, año considerado clave por Mujica para concretar realizaciones de gobierno. Lamentablemente, muchos de los anuncios dejaron en claro que no se apostará por aportar profundidad y calidad a las políticas públicas. El ministerio de Desarrollo Social fijó sus prioridades en el empleo juvenil y en una mejora de las asignaciones familiares. Cuando abundan las señales de que las contrapartidas exigidas para acceder a distintos beneficios de ese ministerio no son controladas, y aparecen los estudios que dan cuenta de que se va instalando una cultura de la prebenda estatal en poblaciones vulnerables, las prioridades debieran ser otras: qué medidas concretas tomar para exigir esas contrapartidas, y cómo integrar a poblaciones que por causa del clientelismo del favor estatal se van alejando de la cultura del trabajo remunerado.

Los planteos de Educación en torno a fortalecer la UTU y buscar aprobar el código procesal son de una notoria falta de ambición. En momentos en que el problema más grave e importante para el país es el educativo, la prioridad de Ehrlich es raquítica. Bastaría con que la mayoría regimentada del Frente Amplio actuara con eficiencia en el Parlamento para que, en pocas semanas del 2012, quedara aprobado el código.

Lo definido por el ministro de Obras Públicas Pintado fue también, francamente, muy escuálido. Desde un ministerio que debiera de ser todo ejecución, uno de sus objetivos es, en realidad, conformar una comisión integrada por Transporte, Ganadería, Industria, Relaciones Exteriores, Oficina de Planeamiento y Presupuesto, y Economía, para establecer un plan de "aceleración de infraestructura". Además de esa comisión, otra prioridad es avanzar en la implementación de las inversiones que puedan provenir del sector privado, a partir de la figura de las participaciones público-privadas. En buen romance: cuando se precisa ejecución y mejoras urgentes en infraestructura, el planteo redunda en inacción y demora.

Las prioridades de Almagro en Relaciones Exteriores siguen apuntando al Mercosur desde el apoyo al ingreso de Venezuela y, como novedad, intentar abrir el mercado estadounidense a productos primarios nacionales. Aquí también, las verdaderas dificultades del país fueron soslayadas, en particular en lo más urgente que son las trabas al comercio en la región.

¿Qué decir de las prioridades del ministerio del Interior? Ante una inseguridad cada vez mayor y la tremenda situación en las cárceles, el esfuerzo anunciado por Bonomi pasará por reformar la ley orgánica policial para hacer "coherente", dijo, el sistema interno de sanciones. Hay aquí una desconexión evidente entre lo fijado por Bonomi y lo que la gente está reclamando en materia de seguridad. El caso de Salud Pública es también muy preocupante. Su intervención cada vez más marcada obstaculiza gravemente la llegada de equipamiento médico de avanzada, como quedó demostrado en el reciente episodio que involucró al Hospital Británico. Por otro lado, hay muestras contundentes de que el caos de ASSE perjudica la prestación de servicios. Sin embargo, como si estos temas no fueran prioridad, el ministro Venegas dijo que su objetivo es profundizar la reforma de la salud, buscando que el Fondo Nacional de Salud llegue a más colectivos.

Finalmente, el Ejecutivo presentará este año un proyecto que creará el Sistema Nacional de Inversiones, que dependerá de la OPP, con el objetivo de marcar prioridades y perfiles de las inversiones y de pautar la interrelación entre los ministerios. Se profundiza de esta forma el sentido dirigista y burocrático del gobierno, cuando en realidad lo que se precisa es más agilidad en el Estado.

Así, es claro que todos estos planteos dejan entrever que la acción gubernativa no tendrá ni el ritmo de ejecución ni las verdaderas prioridades que el país reclama para asegurarse condiciones que potencien su crecimiento y su tan necesaria mejora en la calidad de las políticas públicas. Si a esto sumamos una previsible parálisis política a causa del ejercicio electoral que el Frente Amplio emprenderá en mayo, en el que Mujica quiere que haya una "gran votación", el panorama para 2012 es muy desalentador.

Tras la reunión de Mujica y sus Ministros, lamentablemente muchos de los anuncios dejaron en claro que no se apostará por aportar profundidad y calidad a las políticas públicas.

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