Los dos episodios sucedieron el mismo día y tuvieron idéntico significado. Por una parte, el presidente de la República se quejó de que el periodismo no destaque los hechos positivos que ocurren en el país. En parecido tono se expresó el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca al cuestionar las preguntas que los cronistas le formularon "sobre su posición ante la eventual firma de un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos". Ambos reproches fueron motivados por lo que sucedió en torno a un mismo acto: la firma de un convenio comercial entre una fábrica de neumáticos y una empresa de transporte de pasajeros, al que concurrieron los dos integrantes del gobierno. Allí el presidente observó que había una nutrida presencia de los medios de comunicación y sin embargo al día siguiente la noticia sobre ese "hecho positivo" no se mencionaba "en ningún lado".
Varios periodistas le señalaron que el doble dispositivo de seguridad tendido alrededor del acto -la custodia presidencial sumada a efectivos destacados por las empresas involucradas- les había impedido acercarse y enterarse debidamente de lo que ocurría. Pero el presidente lamentó sin embargo el contraste entre "la cantidad de flashes, de fotos y de cámaras de televisión" que registraban el hecho, frente al escaso reflejo que ello tuvo luego en los medios. En apariencia, al opinar así el jefe de Estado no tomó en cuenta ese "dispositivo de seguridad inusual, formado por medio centenar de empleados de Funsa y unos veinte patovicas contratados por Cutcsa", lo cual tomó por sorpresa a los propios custodios del mandatario "y hasta llegó a preocuparlos".
Al margen del dato concreto, el comportamiento del periodismo parece molestar con cierta frecuencia a los miembros del Poder Ejecutivo (y a veces también a ciertos parlamentarios), que más de una vez han expresado su discrepancia con la actuación de los representantes de distintos medios informativos. A la fecha, y más allá de la declaración del presidente, son tres los ministros del gabinete que han formulado esos cuestionamientos. El último de ellos fue el ministro de Ganadería al salir de aquel acto, cuando recriminó a los periodistas que le preguntaran sobre su posición ante el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, en lugar de referirse al convenio que acababa de firmarse. "No les parece importante esto? Van a insistir con Estados Unidos?", dijo.
Un día después, en una audición radial, el ministro volvió sobre el tema y mencionó la falta de experiencia de reporteros jóvenes y la tendencia de los medios "a mantener a la gente sumergida en una especie de tonta bobería", lo cual lleva según él a "una evidente degradación de la calidad promedio del periodismo uruguayo", junto a "una maltrecha libertad de prensa, constreñida por simples cuestiones presupuestales", ya que -en su opinión- "las empresas periodísticas sustituyen a trabajadores ampliamente formados por otros más jóvenes y más baratos". Los dos incidentes señalados permiten inquietarse por el fastidio oficial ante el desempeño periodístico, actitud poco saludable en la que se trasluce una aparente incomprensión de las funciones que competen a la prensa y demás medios. Una de esas funciones consiste justamente en observar, registrar, divulgar, juzgar y hasta cuestionar los actos de gobierno, facultad inseparable de dicho oficio en un régimen democrático.
Ya que el ministro aludió a la falta de experiencia de ciertos periodistas, podría ser también la falta de experiencia en el ejercicio del gobierno lo que explica la queja de dichas autoridades, emitidas sin tener en cuenta que uno de los valores más delicados, más expuestos al riesgo y más intangibles en un estado de Derecho, es la libertad de expresión y dentro de ella la libertad de prensa.
También esa libertad puede sentirse "constreñida" por declaraciones de figuras de gobierno, que involuntariamente son capaces de provocar otra "evidente degradación" (como la que mencionó el ministro) en las relaciones entre dos poderes, el primero y el cuarto.