Mañana, 13 de marzo se cumplen tres años de la aparición de los primeros casos de covid en Uruguay, un virus absolutamente desconocido, originado en la ciudad de Wuhan en China, que había comenzado a extenderse por los distintos continentes con velocidad y letalidad de vértigo.
Durante prácticamente dos años, la presencia del covid fue el tema central de los uruguayos. No era para menos; las cifras dicen que hubo más de un millón de casos acumulados y fue la causa de alrededor de 7.600 muertes.
La reacción del gobierno al covid, rápida por cierto, fue apostar a la responsabilidad de los ciudadanos a través del pedido de una cuarentena voluntaria. De que permanecieran en sus casas y solo salieran en casos de necesidad, evitando las aglomeraciones. Como dijo el presidente Lacalle Pou, se trataba de aplicar “la libertad responsable”.
Pero también cabe recordar que, de inmediato, la decisión del gobierno fue cuestionada por el Frente Amplio que se puso, ya de pique, en la vereda de enfrente, con el expresidente y médico reconocido, Tabaré Vázquez a la cabeza (aunque después salió a decir lo contrario), secundado por el Sindicato Médico y exigió una cuarentena obligatoria (¿medidas prontas de seguridad?): prohibido salir de las casas: ¿a través de medidas prontas de seguridad? El Pit-Cnt, por su parte, colaboraba y convocaba a un caceroleo. Se buscaba aplicar una política sanitaria inspirada en la Argentina de Alberto Fernández y Cristina Kirchner con encierros forzosos.
De ahí en más, el FA se opuso a todos, absolutamente todos los planteos o iniciativas que surgieran del gobierno y se ha dedicado exclusivamente a ello por tres años también.
Desde el comienzo de la pandemia en el Uruguay, el presidente Lacalle Pou fue muy claro en la norma madre que inspiraría su combate: “Para adelante todo lo posible, para atrás todo lo necesario porque sigue siendo la salud lo más importante”. Covid y economía eran las grandes prioridades e iban a marchar entrelazadas, aunque en sentido contrario. Y esa decisión nunca fue tan explícita como en los momentos que se vivieron: el covid que crecía y la economía que se veía obligada al freno que llega con el cierre de fronteras y una sensible disminución para los recursos del país.
Luego llegaron las vacunas y se abrió un horizonte de esperanza que luego permitió el regreso de la normalidad.
En este repaso sobre el covid en Uruguay hubo una cantidad de protagonistas que trabajaron de manera incansable para lograr el éxito. Pero vamos a detenernos en algunos:
-La gente: la respuesta que dio fue ejemplar. Gobierno y pueblo fueron uno. Nada se hubiera podido hacer sin su respaldo incondicional.
-El ministro Daniel Salinas: una gratísima revelación. Llegó al ministerio con cero antecedentes políticos y se retirará mañana siendo el ministro mejor conceptuado y con más apoyo de la opinión pública. Su presencia permanente y sus palabras generaron confianza y llevaron tranquilidad al país aun en los momentos más difíciles. Siempre sencillo, creíble y con las palabras justas. (No se pierdan el reportaje que hoy publica El País, cuando Salinas se despide de su ministerio).
-El Grupo Asesor Científico Honorario (GACH): Rafael Radi, Henry Cohen y Fernando Paganini fueron una garantía para el gobierno a la hora de adoptar medidas e incluso anticiparse a los hechos.
Armaron y dirigieron un equipo de especialistas de las más reconocidas instituciones que fueron garantía a la hora de las decisiones sobre los vaivenes de un virus desconocido que jaqueaba al mundo. Fueron siempre creíbles y llevaron tranquilidad a los uruguayos. Como dijo el periodista argentino Carlos Pagni: “Sobresale la iniciativa de haber enriquecido la decisión política con el saber de un grupo de uruguayos destacados, desprovistos de cualquier espíritu que no fuera el patriotismo”.
-El presidente Luis Lacalle Pou: hizo honor a su cargo. Fue líder indiscutido y asumió todas sus responsabilidades. Mantuvo diálogo permanente con la ciudadanía a la que informó personalmente aunque las noticias fueran malas y asumió su responsabilidad en todas las decisiones.
Dio siempre la cara, enfrentó con coraje los momentos difíciles cuando los números se disparaban y desde la oposición redoblaban sus ataques. No alteró nunca esa frase de “para adelante todo lo posible…” Y si se quiere, lo acaba de demostrar con hechos una vez más, aprobando una rebaja de impuestos como nunca antes había ocurrido.