Optimismo vs. tobogán

El 2023 fue un año muy duro para el gobierno de la Coalición Republicana y el Partido Nacional, su fuerza más poderosa. Parecería que allí se congregaron todas las desgracias, las malas noticias y los elementos negativos que se iniciaron con la detención y procesamiento del excustodio presidencial Alejandro Astesiano; poco después irrumpieron las nuevas derivaciones de la entrega del pasaporte del narcotraficante Sebastián Marset; las denuncias de la exsubsecretaria de Relaciones Exteriores, Carolina Ache; las renuncias de dos ministros: Francisco Bustillo en Relaciones Exteriores y Luis Alberto Heber en Interior.

Y, como si fuera poco, entre medio se dio el escándalo de Romina Celeste Papasso y sus denuncias contra el senador nacionalista Gustavo Penadés. Todo ello en un panorama angustiante llegado de la mano de la crisis hídrica que amenazaba con ser eterna y con los problemas del agua se multiplicaba el malhumor de los uruguayos.

A ese panorama se agregó una visión negativa de los ciudadanos, expresada en prácticamente todas las encuestas que arrojaban resultados en caída para el gobierno y su coalición, mientras crecía la coalición frentista.

“Terminamos ese año con la instalación por parte del Frente Amplio de un relato triunfalista”, reconoció en diálogo con El País el senador Javier García. “Llegaron a decir que ganaban en primera vuelta. Y ese relato se instaló en ciertos ámbitos, lo que generó un ánimo derrotista entre la militancia”, agregó el exministro de Defensa Nacional, que observa que ahora hay otro contexto.

“Ese triunfalismo del Frente Amplio se fue licuando al mismo tiempo que se fueron consolidando una serie de buenas noticias desde el gobierno en los temas económicos, como el aumento del salario real, el fortalecimiento del grado inversor, la baja inflación y la buena temporada turística, además de que se empezó a ordenar la interna partidaria”, agregó.

La preocupación y el malhumor cambió de partido y volvió nuevamente al panorama de los primeros años de gobierno de Lacalle Pou, cuando arrasaba sistemáticamente en todos los pronunciamientos mientras el FA se limitaba a hacer zancadillas y a oponerse junto con el Pit-Cnt a todo lo que proponía el gobierno.

Ese regreso y esa irritación volvió ahora con acusaciones de violación a vedas electorales (hay una ley que establece la prohibición de publicidad hasta 30 días antes de las elecciones) porque Álvaro Delgado, exsecretario de la Presidencia y uno de los candidatos nacionalistas para las elecciones internas, lanzó un spot que concentra muchas información vinculada a lo que hizo este gobierno, obras todas que oportunamente fueron difundidas por los medios de comunicación.

Allí se explica que esas obras fueron el primer piso del Uruguay del futuro y el segundo piso pueden leerlo en el programa de gobierno de Álvaro Delgado o -en estos tiempos de computadoras y celulares- pueden descargarlos. El sport lo único que difunde son direcciones para ello (alvarodelgado.uy) e invita a descargar el programa de gobierno.

No se le pide el voto a nadie, solo ingresar a una página web para conocer el programa de su candidato que, dicho sea de paso, se ha disparado en su lectura a partir del anuncio de denuncia del Frente Amplio. Como dijo Javier García, “es claro que no discuten el contenido porque es lo que quieren que no se difunda. No obstante, ya lograron algo: intentando censurar el spot, han sido los mejores promotores para que se viera”.

Queda el interrogante entonces de por qué se metió el Frente Amplio o su presidente (que antes fue del Pit-Cnt) Fernando Pereira a hacer denuncias en la Corte Electoral invocando una inconducta nacionalista que no existe. Y la respuesta es tan clara como única: la candidata pre-sidencial del Partido Comunista, la intendenta Carolina Cosse está en estos momentos en una situación crítica.

Primero fue el expresidente Mujica que en forma categórica dijo que Cosse “no les gana a los blancos porque no la bancan en el interior”. Luego fue su esposa, la exvicepresidenta Lucía Topolansky que destacó que Cosse “es bastante desconocida en el interior en cuanto a cercanía política. No así el caso de Orsi…”

Y, como si fuera poco, el tema del Antel Arena volvió a la justicia y sin escudos protectores de camaradas, el asunto es muy complicado y además, trae su recuerdo a la opinión pública.

El esfuerzo de Pereira y sus camaradas es buscar distraer la atención con sus denuncias. Pero no hay dudas de que el resultado es el fracaso y el Frente Amplio se distrae en el tobogán.

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