Para el que vea de lejos la evolución de las precandidaturas presidenciales en el Frente Amplio (FA), es claro que Orsi corre con la mejor suerte para junio de 2024. Sin embargo, a poco que se analicen más en detalle los últimos movimientos en la coali-ción de izquierdas se verá que el escenario es mucho más competitivo de lo que parece.
Es evidente que Orsi concita apoyos importantes y simpatías amplias. Entre los apoyos, está no solamente el del aparato del Movimiento de Participación Popular, con sus representantes en todo el país y su estructura de extensión territorial bien amplia, sino también los de otros sectores más tradicionales dentro de la izquierda -como la Vertiente Artiguista, por ejemplo-, que legitiman así una precandidatura que no se presenta como la idea aislada y solitaria de un sector frenteamplista.
Entre las simpatías, todas las encuestas dan a Orsi resultados muy auspiciosos tanto en la interna de su FA, como en su visibilidad y buena opinión fuera de los clásicos apoyos de la izquierda. En definitiva, muchos de los que ven en Orsi al mejor candidato del FA estiman que no solamente cuenta con el apoyo de quienes disfrutan de la militancia en los comités de base, sino que además es el dirigente que mejor puede captar votos de fuera de la izquierda, en una acumulación que es imprescindible para poder agrandar la bancada parlamentaria en las elecciones de octubre y, sobre todo, para triunfar en el balotaje de noviembre de 2024.
Empero, este escenario bastante ideal para Orsi está empezando a cambiar a partir de la decisión del Partido Comunista de apoyar la precandidatura de Cosse. En efecto, la intendenta de Montevideo ya había recibido ciertos apoyos sectoriales a su disimulada intención de ser candidata de toda la izquierda a la presidencia que, notoriamente, no tenían peso electoral relevante para enfrentarse al aparato que ya está rodeando a Orsi. Con el apoyo comunista, esa debilidad desaparece: ese partido fue el más votado en la última interna del FA en diciembre de 2021, y posee las bases territoriales, los convencimientos y las actitudes militantes que se requieren para posicionar en todo el país la precandidatura de Cosse.
Además, si se presta atención a los resultados de la interna de 2019, se acaban de unir para el proceso electoral de 2024 los dos precandidatos que llegaron en segunda y tercera posición: Cosse con Andrade, que por decisión estratégica comunista ha guardado en todo este tiempo un perfil discreto, pero que sabido es que tiene gran capacidad de movilización del alma frenteamplista y de reivindicación de una identidad izquierdista que, en conjunto, son claves para triunfar en la elección interna de junio del año próximo.
Pero los movimientos que favorecen a Cosse no quedan allí. ¿Acaso el intendente Lima de Salto, que ha emprendido un camino de precandidatura presidencial a partir de apoyos federados en todo el país, llegará hasta el final de su proyecto el año que viene, o se ocupará en todos estos meses de sumar fuerzas sobre todo en el Interior, con un perfil propio y complementario del de Cosse, para luego apostar a ser un apoyo decidido y poderoso a la candidatura de la intendenta de Montevideo de forma de ayudarla con gran protagonismo a ganar la elección interna?
Aún falta evaluar el impacto de estos movimientos pro-Cosse en los resultados de las próximas encuestas, pero es esperable que se traduzcan en cifras de apoyos más cercanas a las que hoy en día recibe Orsi, es decir, que la gran diferencia de hoy entre uno y otro se achique considerablemente. En este esquema, ¿qué terminará decidiendo el sector de sensibilidad seregnista-astorista con la precandidatura de Bergara? Por un lado, una polarización Orsi-Cosse, con grandes aparatos de movilización electoral de cada lado como son tupamaros con Orsi y comunistas con Cosse, quita total protagonismo a un perfil como el de Bergara que, además, a un año de la interna ni siquiera logra federar tras de sí a todos los grupos que reivindican pertenecer a ese sector del FA. Por otro lado, ¿quienes comparten ese espacio del FA terminarán volcando la interna en favor de uno de los dos intendentes metropolitanos al precio de hacer prácticamente desaparecer el perfil propio del seregnismo en las internas de 2024?
Desde el espacio que conforman los partidos de la coalición de gobierno importa mucho prestar atención a todos estos movimientos. No es lo mismo un FA con Cosse como candidata a presidente que uno con Orsi como principal figura.