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El gobierno de la Coalición Republicana (CR) está haciendo mejor las cosas en materia de seguridad pública que la gestión del Frente Amplio (FA). Así lo demuestran los resultados a la baja de los principales delitos.
Sin embargo, la izquierda política y cultural se niega radicalmente a aceptar la evidencia. Por un lado, están las declaraciones y mentiras de principales dirigentes del FA, como por ejemplo las del senador Carrera, que afirmó que “este gobierno nos ha acostumbrado a tener más de un homicidio por día”. Dato mata relato.
Fue en los últimos dos años enteros de gestión del FA que se verificó esa cifra de más de un homicidio por día: 414 en 2018 y 393 en 2019. En 2020, a pesar de 3 meses de gestión del FA, los asesinatos bajaron a 338; y en 2021, a 300. Habrá que ver cómo cierra 2022, pero la mentira de Carrera es de todas formas evidente.
Por otro lado, están las opiniones más sutiles de sociólogos y especialistas en asuntos de seguridad casi siempre vinculados a la Universidad pública. Con argumentos rebuscados que esconden mentiras y alineamientos en favor del FA, han procurado sembrar dudas sobre las comparaciones que Interior ha presentado acerca de los resultados de gestión de la CR y del FA.
En efecto, alegan que hay evidencia empírica de que la pandemia en Uruguay incidió a la baja en los delitos, y por tanto relativizan la importancia de las acciones del gobierno. Se trata de una afirmación totalmente falsa: no hay ninguna evidencia de ese tipo para el total de delitos y para todo el país, y esos compañeros de ruta del FA lo saben perfectamente. Pero, además, en vez de pararse en una posición entre soberbia y pretensiosa que busca el pelo en el huevo, el esfuerzo de estos investigadores debiera ser bien diferente: encontrar las causas reales a partir de las cuales se da la fuerte correlación entre baja del delito y cambio de administración de gobierno.
“Dirigentes del FA y sus intelectuales compañeros no reconocen la mejora en materia de seguridad. Han demostrado que poco les importa la verdad: su interés es instalar un relato falso de la realidad con fines electorales”.
Porque si hay algo que ha quedado claro es que la mayoría de los delitos bajaron con la administración Lacalle Pou. Las cifras, inapelables, fueron presentadas para el total de los 30 meses de gestión de la CR en comparación con los últimos 30 meses de gestión del FA. Pero, además, están los datos que resultan de los períodos “sin pandemia”, es decir, los meses de enero a octubre de 2022 comparado con enero- octubre de 2019.
Y aquí también los resultados, contundentes, muestran mejoras radicales con la administración de la CR. En cifras redondas, los hurtos bajaron de 116.000 a 95.000; las rapiñas de 25.000 a 19.000; y los abigeatos de 1.700 a 1.000. Es cierto que las denuncias por violencia doméstica subieron de 30.000 a 31.000 y los homicidios pasaron de 314 a 326, lo que representa en ambos casos un empeoramiento del 3% en los períodos comparados. Pero si se compara el período más cercano, es decir el trimestre julio- setiembre de 2022 con el mismo trimestre de 2019, todos los delitos salvo violencia doméstica bajan drásticamente: 7% menos de homicidios; 22% menos en hurtos y rapiñas; y 45% menos en abigeatos.
¿Acaso es posible esperanzarse con que la dirigencia del FA critique con franqueza estas cifras y acepte los mejores resultados que se están dando, o con que los intelectuales compañeros de ruta de la izquierda se dejen de tiquismiquis teóricos inconducentes y reconozcan con honestidad que los datos muestran mejoras inapelables en la situación de seguridad del país con relación a la gestión del FA? Por supuesto que no, ya que unos y otros han demostrado en todos estos años que poco les importa la verdad: su interés es instalar un relato falso de la realidad con fines electorales pro- izquierdistas.
En este sentido, ni la oposición política ni sus aliados intelectuales tampoco reconocerán la importancia del anuncio del ministro Heber de sumar 2.000 cámaras de seguridad en aquellos barrios en los que se ha registrado un incremento de homicidios en Montevideo, y la instalación de cámaras de videovigilancia que incluyan un software de reconocimiento facial.
Son iniciativas que van al centro del problema, que está sobre todo en la capital: atacan los homicidios, que es el delito más grave de todos y que en los últimos meses ha recrudecido por causa de un mayor enfrentamiento entre bandas de delincuentes.
La situación de seguridad está mejor hoy que cuando el FA entregó el poder: todos los resultados, vistos desde todos los ángulos analíticos posibles, así lo señalan con contundencia y claridad. La izquierda, obsesionada por instalar un relato falso de la realidad, jamás lo reconocerá.