Desde esta página solemos contrastar las críticas del Frente Amplio con el siempre necesario sentido común. Pero debemos admitir que una periodista de televisión nos acaba de matar el punto: en una sola pregunta que le hizo a Fernando Pereira en el programa Desayunos informales de canal 12, Ana Matyszczyk hizo una síntesis perfecta de las inconsistencias que viene demostrando la izquierda.
Ante un presidente del FA que la miraba con ojos angustiados, como diciendo “¿ahora qué le respondo?”, la joven periodista le zampó una enumeración de dislates históricos y recientes que vale la pena reiterar aquí:
-El FA se opuso a la ley forestal que, durante el primer gobierno de Sanguinetti, sentó las bases del extraordinario desarrollo de la industria de celulosa.
-El FA se opuso a la ley de puertos del gobierno de Lacalle Herrera, que multiplicó exponencialmente el comercio portuario del país.
-El FA se opuso a la reforma educativa que impulsó Germán Rama en el segundo gobierno de Sanguinetti, que entre otros logros inauguró las escuelas de tiempo completo, descentralizó la formación docente y mejoró la alimentación escolar.
-El FA se opuso a la reforma previsional que implantó las AFAP, evitando un colapso temprano del sistema.
-El FA se opuso a la ley de marco regulatorio de UTE, que habilitó la revolución posterior de la energía eólica.
-El FA se opuso al acuerdo de promoción de inversiones con Finlandia, que con UPM habilitó la mayor inversión extranjera de la historia del país.
Como antes y como siempre, el día que vuelvan al gobierno acallarán esos estruendosos disensos y extraerán provecho de los cambios que la Coalición Republicana se atrevió a hacer.
Luego de tan contundente listado, Matyszczyk espetó a un Pereira con expresión cada vez más desconcertada que “lo llamativo de todo esto es que cuando deja de ser oposición y pasa a ser gobierno, con mayoría parlamentaria y durante 15 años, mantuvo todas estas reformas y leyes a las que se había opuesto antes. Incluso destacó logros que consiguió la administración del FA basándose en estas leyes”.
Ese divorcio entre las alarmas pasadas y los aplausos posteriores incluyó a la reforma de Rama, que en su momento fue aborrecida por el Frente Amplio -incluyendo la quema en la hoguera de educadores de izquierda que participaron en ella- pero hoy es reconocida por todo el espectro político como un aporte clave a la democratización educativa.
“Entonces, con todos estos antecedentes de que el FA identificó y militó en contra de leyes y reformas, cuando pudo cambiarlas no las cambió y gobernó con ellas demostrando que, en realidad, eran buenas, ¿se le puede tener confianza cuando esta administración propone reformas y leyes y el FA vuelve a decir que son malas?”, concluyó la periodista.
Si algo no puede decirse de Ana Matyszczyk es que practique periodismo militante: es una profesional independiente que no duda en poner en aprietos a cualquier entrevistado, sea del partido que sea. No es solo eso lo que da valor a su observación: tiene la fuerza de una evidencia que se constata con apenas mirar para atrás.
Hasta ayer mismo, el FA se oponía a diversas medidas contenidas en la LUC agitando fantasmas como gatillo fácil, desalojos exprés, quiebra de Antel y privatización de la educación pública, ninguno de los cuales se hiciera realidad. Y hoy ejecutan la misma penosa táctica rechazando la transformación educativa y la reforma previsional.
Como antes y como siempre, el día que vuelvan al gobierno acallarán esos estruendosos disensos y extraerán provecho de los cambios que la Coalición Republicana se atrevió a hacer, tantas veces anunciados aunque postergados por ellos.
Pero les faltan jugadores.
Carolina Cosse cruzó a Argentina para hablar mal del gobierno de su país, casi en el mismo momento en que nuestro presidente reafirmaba su colosal imagen internacional con una valiente intervención en la cumbre de Brasil.
Yamandú Orsi, por su parte, declaró que el celo del Ministerio del Interior por el mal uso del Hospital Policial implicaba un desinterés en atender la seguridad pública: tal vez una de las falacias de falsa oposición más disparatadas de la historia reciente.
En tanto, líderes históricos como Astori y Mujica asumen la autocrítica de haber retaceado inversiones en generación de agua potable, que se destinaron a un estadio donde escuchar las canciones sexistas de Maluma y ver las peleas a trompadas y puntapiés de la Ultimate Fight Championship. Eso que ahora Fernando Pereira llama “haber invertido en cultura”…