Los referentes “progresistas”

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Mientras por un lado genera creciente interés el libro de un autor de reconocida posición de izquierda que denuncia la realidad cubana y cuestiona el apoyo dado por tantos intelectuales a una situación inaceptable.

Por otro lado, el Frente Amplio anunció el próximo viaje a México (con una probable extensión a Cuba) de una delegación encabezada por su presidente, Fernando Pereira.

El proyecto es reunirse con autoridades del gobierno mexicano y dirigentes del gobernante Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y también con “referentes del espectro progresista, académicos y la colonia uruguaya”. Aún no fue confirmado si habrá un encuentro con el presidente Andrés Manuel López Obrador.

La visita se hará en un contexto considerado auspicioso por el Frente: el de un “nuevo mapa de fuerzas progresistas” con los triunfos de Gabriel Boric en Chile y Gustavo Petro en Colombia.

¿Será que el Frente vuelve a ilusionarse, como ya lo hizo quien fuera el canciller de la primera presidencia de Tabaré Vázquez, Reinaldo Gargano, al referirse a un “circulo virtuoso” ante un mapa de similar apariencia?

Aquel círculo de virtuoso no tuvo nada y de sofocante mucho. Una Argentina “progresista” impuso un virtual sitio a Uruguay al bloquear los puentes sobre el río Uruguay, ante la absoluta indiferencia de un también “progresista” gobierno brasileño.

La delegación piensa, asimismo, en la posibilidad de cruzar a Cuba e incluso de ver al presidente Miguel Díaz-Canel.

¿Puede Cuba ser vista como un “referente progresista” cuando ya es demasiado lo que se sabe sobre como actúa contra su propio pueblo?

Lo paradójico es que este anuncio se conoce justo en las mismas semanas en que se puso a la venta el libro de Liscano (“Cuba: de eso mejor no hablar”), en el que trasmite su desencanto con la realidad cubana y hace una señalamiento durísimo a la intelectualidad occidental y en especial la de izquierda, que en público se muestra obsecuente con el régimen imperante. Solo algunos, y siempre en voz baja, la critican.

Si Pereira finalmente viaja a Cuba, ¿con quién se va a reunir?: ¿con quiénes desde la disidencia cuestionan a la dictadura o con los represores?

La descripción de Liscano (que además fue entrevistado por varios medios en estos días) es contundente. Habrá quien diga que cuenta cosas ya sabidas, pero no es frecuente que un intelectual reconocido, con clara adhesión de izquierda, salga a decirlo, como tampoco fue frecuente que intelectuales europeos y latinoamericanos dijeran, en su momento, lo mismo del régimen soviético.

Según el autor, “la izquierda democrática latinoamericana no solucionará los problemas de Cuba. Eso deben hacerlo los cubanos. Sí se puede denunciar a la burocracia que gobierna la isla y exigirle que respete los derechos humanos (…). Hay que denunciar los atropellos y la represión contra los ciudadanos cubanos, igual que se hace con las violaciones a los derechos humanos en cualquier lugar del mundo”.

Conviene recordar que además de ser un reconocido dramaturgo, poeta, periodista y narrador, Carlos Liscano fue en su juventud integrante del movimiento guerrillero Tupamaros y estuvo 13 años preso. Una vez liberado, vivió un tiempo en Suecia y al regresar a Uruguay, el entonces presidente Tabaré Vázquez lo designó subsecretario de Cultura por un período breve ya que llegaba al final de su gestión. José Mujica lo nombró en 2010 director de la Biblioteca Nacional, cargo confirmado luego por Vázquez en su segunda presidencia, pero que dejó al poco tiempo por profundas diferencias con la entonces ministra de Educación y Cultura, María Julia Muñoz.

Esta trayectoria muestra a un intelectual que fue y seguirá siendo de izquierda. Su vida personal y pública pasa por esa militancia. Sin embargo, desde ese lugar, se presenta muy crítico de una realidad que rompe los ojos.

Si Pereira finalmente viaja a Cuba, ¿con quién se va a reunir?: ¿con quiénes desde la disidencia cuestionan a la dictadura o con los represores? ¿Pedirá la libertad de los presos políticos o simplemente conversará con sus contactos en las altas esferas del régimen?

Hablar de “referentes progresistas” en Cuba hoy significa hablar con los periodistas independientes perseguidos por la dictadura, con los que están siendo juzgados y encarcelados por haber participado en las protestas de julio de 2021.

Es profundamente irónico que el Frente esté pensando en un viaje a donde rige la más longeva dictadura de América, en el mismo momento en que una de sus destacadas figuras intelectuales reclama que Cuba ya no sea referente para la izquierda.

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