Las reformas orientales

CHINA es un país de cifras desmesuradas, no sólo por su territorio sino por su gigantesca población, que sigue siendo la mayor del mundo. Otra de esas enormidades ha sido casi siempre su ejército, que suma por el momento 2.500.000 hombres aunque podrá achicarse en el futuro inmediato. Entre los planes anunciados hace unos días figura la reducción de esa fuerza en 200.000 hombres, persiguiendo el modelo norteamericano en la materia, que consiste en un ejército menos numeroso pero dotado de mayor movilidad y sobre todo de un equipamiento tecnológico superior en el campo de la informática. El anuncio fue formulado por el ex-presidente Jiang Zemin, que renunció en marzo a ese alto cargo pero se mantiene como responsable de la Comisión Militar Central, poderosa entidad de la que dependen las fuerzas armadas. Igual que su antecesor Deng Xiao Ping, que se alejó de todo cargo oficial pero se mantuvo como dueño de los destinos de China hasta su muerte, Jiang hizo su pronunciamiento demostrando de paso que "él sigue siendo no sólo el comandante en jefe del área militar sino también el gran patrón" como señaló una fuente gubernamental de Beijing.

LA imitación del modelo estadounidense fue una meta que en China se aceleró luego del veloz éxito de las fuerzas anglosajonas en la reciente guerra de Irak, dato que Jiang ya había destacado en otro discurso pronunciado en el mes de junio, recomendando "poner en marcha una campaña para mejorar la calidad del Ejército de Liberación Popular" como se conoce a esa fuerza en China. Los expertos dijeron en ese momento que era prioritario "estudiar el uso que Estados Unidos hizo de las armas de alta tecnología" durante la campaña de Irak. Pero los encargados de la planificación militar china subrayan asimismo que "Estados Unidos es la amenaza más grande" y durante años han hecho esfuerzos —hasta el momento bastante infructuosos— por mantenerse al mismo compás de los avances y modernizaciones del Pentágono.

DESDE 1996, las autoridades chinas han efectuado recortes a la masa de efectivos militares, dando de baja hasta el año 2000 a medio millón de uniformados. Pero al mismo tiempo ha ido creciendo el presupuesto del ramo hasta alcanzar en 2002 a los 22.500 millones de dólares, "aunque ciertos observadores aseguran que la cifra total podría ser cinco veces más alta". Por lo pronto, China ha gastado porciones considerables de ese presupuesto en mejorar su arsenal con la adquisición de cazas de fabricación rusa, submarinos y otros equipamientos voluminosos, como nuevas flotas de carros de combate. Todo ello, empero, resulta pequeño si se lo compara con los 450.000 millones que devorará el gasto militar norteamericano en los próximos años.

EL régimen chino, que se aferra a su hermético sistema de partido único y de rigurosa censura sobre todo ámbito de actividad y pensamiento, sigue abriéndose en materia económica y en el campo del mercado a un ritmo capaz de convertir a China en uno de los interlocutores mayores del ámbito mundial, no sólo por las cifras del crecimiento del PBI año a año, sino aún por la política flexibilizadora que imponen las autoridades en ese terreno. Por ejemplo, se está abreviando el trámite para otorgar pasaportes, de manera de estimular los viajes de ciudadanos chinos al exterior, permitiéndoles no sólo superar ese procedimiento administrativo en poco tiempo sino incluso llevar consigo al extranjero cifras más elevadas de las que se admitían hasta hoy: serán 5.000 dólares por cabeza, en lugar de los 2.000 actuales, contándose con que el flujo mayor de esa corriente turística saldrá de China hacia Australia, el Asia sudoriental, Japón, Corea del Sur y Nueva Zelanda, entre otros destinos.

CUANDO el ejército se reduzca, operativo que abarcará los próximos dos años, "los soldados despedidos pasarán a integrar las filas de la Policía Armada del Pueblo", una fuerza encargada de cuidar la seguridad en las mayores ciudades del país, que a la fecha cuenta ya con un millón de efectivos. Con la mirada puesta siempre en un futuro que catapultará a China a una primera fila entre las potencias del mundo, el experto Shi Yinhong —un estudioso del problema militar que trabaja en la Universidad de Beijing— sostuvo que "un ejército con menos hombres pero con mejores armas y sobre todo con mayores equipos de comunicación y entrenamiento más perfeccionado, reemplazará a un ejército superpoblado y lento". En el Pentágono ya estarán siguiendo atentamente ese proceso.

Deudas en pesos

Las deudas en dólares han sido atendidas y de una u otra manera quienes habían contraído obligaciones en la moneda estadounidense van saliendo del paso, que les cortó toda posibilidad de seguir siendo buenos pagadores la crisis del 2002. Pues bien. Han quedado desamparados, hasta ahora, quienes también siendo buenos pagadores y queriendo seguir siéndolo, habían contraído obligaciones en pesos, la mayoría por percibir ingresos en la moneda nacional. Estos deudores han visto agravada su situación, dado que esos ingresos —que siguen inamovibles— han perdido el cincuenta por ciento de su poder adquisitivo, con lo cual han visto reducidas sus posibilidades de cumplir en ese mismo 50%. A todo ello se agrega la suma de intereses corrientes y por mora, lo cual ha hecho que haya casos que nunca van a poder pagar, pese a su buena intención, con las consiguientes dificultades que ello les deparará. Parece razonable que si a deudores en dólares se les haya contemplado, también debe contemplarse a los deudores en pesos atendiendo a sus buenos antecedentes.

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