La radio oficial

A través del Correo de lectores, de opiniones individuales y de cronistas especializados, se vienen manifestando desde hace tiempo serias discrepancias con la programación que se cumple a través de las radios oficiales del Sodre, y que van más allá de un cambio sin aparente justificativo en su denominación -CX6 pasó a llamarse "Radio Clásica" (acompañada de una discutible cortina musical) después de haberse impuesto la sigla Sodre durante más de ochenta años-, para extenderse a cambios no siempre justificables en la programación, a la eliminación de algunos y al establecimiento de otros. Y no es que esa oposición pueda imputarse a un rechazo al cambio o a actitudes conservadoras, sino que median en ella atendibles razones que la justifican y que pueden compartirse. Configura un hecho indiscutible que entre un medio -en este caso la radio-, y el oyente se va creando a lo largo del tiempo una relación que puede llegar a transformarse en una identidad, por lo general saludable, de la que cuesta desprenderse, y es debido a ello que todo cambio afecta el relacionamiento. Eso es lo que parece estar ocurriendo con las radios oficiales (sin perjuicio de las razones que las hayan impulsado) donde se han visto -u oído para ser más precisos-, cambios tan radicales que van desde lo didáctico (ya no siempre se hace mención a la nacionalidad del autor, fecha de nacimiento y muerte) a lo técnico (indicación de los movimientos de las obras que se ejecutan) o incluso al tiempo de duración de las mismas para que el oyente tenga la opción de cambiar de radio y regresar en su momento o de estimar el margen de tolerancia de determinada obra o ejecutante. Los cambios además, se han extendido a la aparición de nuevos programas, que siempre los hubo, pero que estuvieron más ligados, incluso en su denominación, a la propia especificidad del servicio. Sin dejar de reconocer que algunos programas tradicionales se mantienen, y que otros incorporados son valiosos (como el que se transmite los sábados a la mañana) asiste razón al lector que hace unas semanas señalara que los cambios están totalmente fuera de lugar para lo que fue la radio oficial, concretando su discrepancia ante la aparición de nuevos programas con títulos como "suite con café", "ángel nocturno" o "los pasos perdidos" que, según él, están totalmente "fuera de lugar". A ello agregó que se suprimió la emisión de la primera estrofa del Himno Nacional con que siempre se cerraban las emisiones a la medianoche.

Lauro Ayestarán, que fuera uno de los grandes directores de programaciones radiales, en una posición que también ocupara el gran minuano Santiago Dossetti, recordaba que dentro de los principios generales que debían regir la actividad se encontraba el de procurar en las programaciones, la mejor y más rica semilla, sin calcular en qué terreno había de caer, y la de marchar en paralelo con el plano de la cultura general del país, agregando: "de su mejor cultura".

Las radios del Sodre, que nacieron por casualidad al venir del extranjero un equipo equivocado; que salieron al aire por primera vez el 1º de abril de 1930; que llegaron a tiempo para transmitir los partidos del Mundial de Fútbol (Uruguay - Perú 1 a 0) compitiendo con las entonces Fada Radio, Mendizábal y Carve; que comenzaron a transmitir desde el Palacio Legislativo; que lograron incluso superar los coletazos del incendio que se devoró el viejo Estudio Auditorio en la medida que alcanzaron a las viejas oficinas de programaciones, se merecen más respeto y una consideración que no afecte sus apariencias. En momentos en que los jerarcas del Instituto se encuentran ofendidos, (con razón) porque el Ministerio de Educación y Cultura salió a negociar directamente con los funcionarios un posible cambio en la regulación jurídica del organismo; mientras vuelan renuncias por el aire, parecería más prudente conservar lo bueno de su estructura y respetar a esa venerable dama que es la Radio Oficial, que avanzando con dificultades hacia el centenario, merece continuar con la distinción que la caracterizara, mantenida al margen de las críticas.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar