TODO período histórico, todo acontecimiento significativo en la vida de las naciones y, aun, de los individuos, es objeto de una primera aproximación evaluatoria y, luego, con el paso del tiempo, de otra evaluación que se entiende más objetiva y ponderada. Así, en la Argentina, comienzan a aparecer esfuerzos dirigidos a exponer lo que se considera "la otra parte de la verdad". Precisamente, ese es el título del libro que el Dr. Nicolás Márquez ha dado a publicidad en un intento de concretar "la respuesta a los que han ocultado y deformado la verdad histórica sobre la década del 70 y el terrorismo". En otras palabras, el propósito del autor es reivindicar el papel desempeñado por las FFAA argentinas a las que, estima, se ha vilipendiado. Su punto de partida es que, al revés de lo que siempre ocurre, la historia ha sido contada por quienes han perdido la guerra.
POR tanto, Márquez trata de reescribir la historia. Un resumen de su punto de vista es hecho por el autor en los siguientes términos: "La llamada ‘represión ilegal’ durante la guerra contra el terrorismo marxista no comenzó con el gobierno cívico-militar (nacido el 24 de marzo de 1976) sino durante el gobierno constitucional que lo precedió, y fueron los partidos políticos, instituciones múltiples y la ciudadanía en su inmenso conjunto los que apoyaron y sostuvieron aquella reacción. No existió ningún ‘plan sistemático de apropiación de menores’, no fueron 30.000 los desaparecidos, ni eran ‘idealistas sensibles’. Eran terroristas, y como tales, fueron combatidos".
Con errores y excesos, como en toda guerra; más aun, en una guerra contra un enemigo no identificado, traicionero y no sujeto a regla alguna.
EN el año 1970, los Montoneros —"mis muchachos", "una juventud maravillosa", según Perón— asesinan vilmente al Gral. Aramburu y toman la localidad de La Calera (Córdoba). Mientras tanto, el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo) domina parte de la provincia de Tucumán, a la que declara "zona liberada".
En 1971, el terrorismo asalta armerías, clínicas, camiones blindados, secuestra y extorsiona a empresarios y a diplomáticos y asesina a policías y a civiles. La Cámara Federal en lo Penal, recientemente creada, juzga y procesa a 2.000 terroristas durante 1971-72.
En 1972, la sedición se fortalece con nuevos reclutas y variado material bélico. Se asaltan decenas de bancos, se secuestra y mata aun después de pagar rescate. Se produce una fuga masiva de guerrilleros detenidos en Rawson: los fugitivos huyen a Chile (donde les da una gran bienvenida el régimen de Allende) y, luego, a Cuba, donde los abraza Eduardo Luis Duhalde quien, treinta años después, será Secretario de Derechos Humanos de Kirchner.
AL año siguiente se incrementa la violencia, aun cuando el gobierno de Cámpora fue elegido con el 49% de los votos. Sin embargo, se disuelve la Cámara Federal en lo Penal: entre el 73 y el 76 no fue condenado ningún guerrillero. Al contrario: se dicta la Ley de Amnistía y los terroristas deambulan por las calles cantando loas a sus propias "proezas". Igualmente, se ocupan fábricas (180), se atenta, se asesina y se secuestra y, por último, se produce un sangriento enfrentamiento entre los Montoneros y las huestes de López Rega, con 25 muertos y 400 heridos graves.
Tampoco el triunfo electoral de la fórmula Perón-Perón (61% de los votos) termina con el terrorismo: se asaltan cuarteles, se asesina a Rucci, Secretario Gral. de la CGT y hombre de confianza de Perón y se declara ilegal al ERP, no a los Montoneros. La situación se escapa de las manos. López Rega crea la Triple A.
EN 1974, el ilegal ERP forma la Junta Coordinadora Revolucionaria con los tupamaros uruguayos, el MIR chileno, el ELN boliviano y, desde luego, Cuba.
Muere Perón el 1-VII-74 y lo sucede su vice y viuda "Isabelita". Continúan los asesinatos de personalidades políticas, militares y empresariales. Se secuestra a los hermanos Born y se obtienen 60 millones de dólares de rescate. El país está en llamas y el gobierno se siente incapaz y desorientado.
En 1975, "Isabelita" pide licencia y es sustituida por Italo Luder. Un decreto establece el "Operativo Independencia" y ordena al Ejército "neutralizar o aniquilar... a los elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán".
En setiembre, los Montoneros son puestos fuera de la ley. Entre V-73 y III-76, el terrorismo causó 1.358 muertes. Toda la ciudadanía clamaba por una intervención militar, incluso muchos políticos que hoy la condenan en nombre de los DD.HH.
HABIA "un tremendo vacío de poder" (La Prensa) y "sólo quedaba la fachada del edificio gubernamental. Es lo que acaba de caer..." (La Nación).
El golpe de Estado se produjo el 24 de marzo de 1976.
Clarín elogiaba el ejercicio de la serenidad y de la paciencia, recomendado por Videla. Jorge L. Borges agradeció personalmente a Videla pues el golpe del 24/III/76 sacó al país de la ignominia y porque enfrentó la responsabilidad de gobernar.
Para terminar, nuevamente habla el autor del libro que glosamos: "Las fuerzas terroristas han sido silenciadas de la historia argentina y, de ser mencionadas circunstancialmente (toda una rareza) es a los efectos de enaltecerlas (cuando no de indemnizarlas) y tomadas como ejemplo de idealismo". Luego, da la impresión de que aquí "no hubo terroristas", y de que, "si los hubo", en todo caso eran un puñado de "soñadores" que utilizaron un método a lo sumo "equivocado" para alcanzar la utopía de "un mundo mejor".
HABIA necesidad de conocer la otra parte de la verdad y, por cierto, el libro de Nicolás Márquez logra ese objetivo. Podrá ser discutido pero no soslayado. ¿No nos dice nada a nosotros?