Ojo que no se trata de los chinos del lejano oriente, (si bien hay cada vez más ese tipo se rasgos en Buenos Aires) sino de los de la ribera oriental del río Uruguay. No hay nada mejor para los nuestros, que sentirse cuasi millonario tras cruzar el charco y encontrarse en la espléndida capital de la otra orilla. O al recorrer los viñedos argentinos, los lagos, la cordillera, las zonas andinas como Purmamarca y tantos otros lugares atractivos de la bella y maltratada Argentina. A los vecinos el turismo le viene muy bien para que entren billetes verdes y activar a ese sector. Al punto que se le subsidia, como con el dólar turístico que hoy compite con los “arbolitos”, brotados como hongos.
No sería la primera vez que la nación de las múltiples tasas cambiarias y las agudas depreciaciones, se convierte en un destino muy tentador para los turistas. Los que vienen de cerca así como muchos otros. Se oye variedad de acentos en estos tiempos, desde el característico chileno hasta el portugués abrasilerado, aparte de los más exóticos. Pero así como se nota entre los visitantes el deleite de comer barato, divertirse barato, comprar barato, si se presta un poco más de atención, hay aspectos menos halagüeños. Desde el impresionante crecimiento de la Villa 31 que se fue armando a los costados de la vía y hoy parece una precaria ciudad en paralelo, hasta el evidente hartazgo de la gente por los continuos problemas que causan los piquetes, las marchas reclamando aumentos y planes sociales, mientras la circulación de quienes trabajan o intentan estudiar es impedida. Potenciado el aquelarre por lo que es vivir con una inflación que ya ha superado el 100% anual y toda clase de distorsiones en el orden humano y el económico.
En medio de este clima, la política atraviesa todo. Que si Cristina, que si Milei, si Massa, si los candidatos de la oposición, si Patricia o Larreta, el prescindible Presidente, las PASO, o los nombres que baraja la vicerreina. Que si los Bonos Corporativos en dólares, los Provinciales, las Letras, los Bonares, los Globales y las distintas restricciones. Las transferencias de obligaciones negociables desde o hacia entidades financieras extranjeras no se permiten, ni la conversión entre acciones comunes y Cedears o ADRs. Aumentan las regulaciones para endurecer el cepo a los flujos de capital, al igual que en otras épocas con pésimas consecuencias. Ejemplo: las restricciones actuales del uso de divisas para la compra de partes y equipos para la perforación petrolera…
En medio del presente clima, la política atraviesa todo. Que si Cristina, que si Milei, si Massa, si los candidatos de la oposición, si Patricia o Larreta, el prescindible Presidente, las PASO, o los nombres que baraja la vicerreina...
Mientras tanto, el ministro Massa viajó a la reunión del FMI y se ufanó de haber conseguido que los daños de la sequía sean incorporados a la agenda de la institución. Y se congratuló por las conversaciones con el organismo conducido por Kristalina Giorgeva que no se han cortado. Pretenden modificar el cronograma de desembolsos con el FMI, ya que este año tendría un flujo negativo. Teniendo en cuenta que las autoridades norteamericanas y la burocracia dirigida por Christine Lagarde, le extendieron a la administración macrista el mayor préstamo de la historia, a pesar de que fuera impagable. ¿Massa por qué no va a ilusionarse? A pesar de que Fernández y el presidente del Central, Guzmán, como de costumbre no cumplieron con casi nada de lo pactado.
En el FMI saben que si no le tiran un salvavidas al ministro, el país se despatarrará financieramente, lo cual no es aconsejable. Clara demostración de la clásica injusticia del favor que reciben los grandes deudores al contrario de lo que ocurre cuando el que debe es “pecatta minuta”. A este último no hay problema en tratarlo con máxima severidad. Y al mismo tiempo, lo cierto es que un grave descalabro en el país vecino no le viene bien a nadie, incluido al propio Uruguay.
De darse de esta manera, la presente administración ganaría algo de tiempo y podrían llegar a las elecciones internas, a las PASO, sin necesidad de hacer una nueva devaluación. Para cuánto servirá ese oxígeno no se sabe por ahora, pero si el kirchnerismo pierde las elecciones, premonición que se ha ido afianzando, se allanaría el camino para que el kirch-nerismo, (sino se enloquece al enfrentar la pérdida del poder) entregue el gobierno sin exponerse a un oprobioso derrumbe.
Ante semejante situación un nuevo presidente con firmeza y coraje puede emprender la gran tarea y sería de esperar que la ciudadanía sea capaz de acompañarlo. Para que ese desperdiciado gran país recupere la grandeza alcanzada bajo el liderazgo d e importantes mandatarios y de pensadores como Juan Bautista Alberdi.