A Montevideo la vivo y la sufro al mismo tiempo”. La frase pertenece a Willy Rey, director de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación. Más de uno se sintió identificado con esa expresión. Es que Montevideo puede ser a la misma vez una ciudad linda y detestable, una ciudad donde todo fluye y donde todo se traba, una ciudad en que es agradable vivir y una en que la gente está siempre enojada con ella.
Las reflexiones de Willy Rey, un arquitecto y docente de reconocida trayectoria, son muy interesantes. Fueron publicadas en el suplemento Domingo de El País y vale la pena leerlas. A los temas que a Rey le duelen, (monumentos, espacios públicos) se suman otras muchas cosas mal resueltas y mal cuidadas.
Hay una histórica tendencia a un permanente cambio en el planeamiento urbano, lo cual afectó, en forma irreversible, una mínima armonía en la ciudad. Los reglamentos para alturas cambian todo el tiempo y en consecuencia, la ciudad está llena de paredes linderas blancas de varios pisos que solo sirven para ponerle publicidad. Lo mismo pasa con el cambio de medidas del retiro, que deja en forma permanente edificios “descolocados” respecto a los linderos. Un espanto que a nadie parece importarle. Un par de columnistas de este diario propusieron la demolición lisa y llana de edificios problemáticos. Uno de ellos es un centro cultural nunca terminado en Pocitos que no respeta ni altura ni retiro. Los otros dos son de apartamentos en Constituyente, que rompieron con todo el retiro previsto.
Pedir una demolición por esas causas debería, al menos, conmover. Sin embargo nadie se inmutó. Nadie se preguntó como arquitectos graduados en la Universidad de la República aceptaron construir en esas condiciones y como arquitectos que trabajan en la Intendencia, los permitieron.
Rey hace referencia al Parque de las Esculturas ubicado donde fue la sede de la Presidencia y ahora funciona ASSE.
Es un amplio espacio verde poblado de arboles nativos con numerosas esculturas de autores nacionales. Hay todo un patrimonio artístico allí.
Sin embargo están totalmente descuidadas. Cada tanto alguien reclama rescatarlas y restaurarlas. Cuando el tema resurge en las redes, no faltan los que proponen trasladar dichas esculturas a los espacios verdes de la rambla montevideana.
Eso significaría sostener que todo lo bueno de Montevideo debe concentrarse en una única zona que ya es de por sí linda, pero que no representa la totalidad de la ciudad. En lugar de mejorar y embellecer otros rincones, la idea es que todo debe ir a la rambla.
Esa no es una solución, más cuando el Parque está en un nudo urbano en pleno desarrollo. Lento, como todas las cosas en Montevideo, pero en desarrollo. Allí están el Hospital Policial, el flamante hospital del BSE, la nueva Jefatura de Policía, la moderna planta de Cutcsa, el Antel Arena y el muy activo shopping Nuevo Centro. Por lo tanto, es ahí que hay que rescatar las esculturas y valorizar el parque. También en esa zona se debería rediseñar la enorme rotonda donde está el monumento a Luis Batlle diseñado por Fresnedo Siri y por cierto, iluminarla mejor.
Montevideo, como toda ciudad, debe tener una buena red vial, señalización adecuada, iluminación suficiente, un extendida red cloacal. Pero además, debe ser estéticamente atractiva.
Para la Intendencia capitalina nunca ha sido prioridad embellecer la ciudad. Hará o no las cosas bien, pero lindas nunca.
Para Willy Rey, el problema es “la indiferencia general”. Esto significa que a la de la Intendencia, se suma la de los montevideanos que suelen decir que nuestra ciudad es muy linda sin saber bien por qué lo es.
Tendría que haber armonía entre lo viejo y lo nuevo, entre el lugar y su contexto. Otras ciudades lo logran, ¿por qué no Montevideo? La respuesta la da Rey: exigimos poco, nos conformarnos con poco y hay indiferencia.
Por eso sostiene que llegó el momento de rodear a las muchas esculturas de la ciudad con rejas. No es la solución ideal, pero para evitarla, los montevideanos deberíamos tener otra valoración de la ciudad. “Si se siguen destruyendo bienes” y robando piezas de bronce o grafiteando las bases de las esculturas “entonces no estamos capaci-tados para tener ámbitos públicos sin rejas”.
Montevideo, como toda ciudad, debe tener una buena red vial, señalización adecuada, iluminación suficiente, un extendida red cloacal. Pero además, debe ser linda. Sus veredas, su arbolado, sus parques, sus plazas, sus monumentos, la manera en que se los defiende y expone, deben responder a criterios de belleza razonablemente aceptables.