Izquierda, Zapatero y Venezuela

A mediados de junio el ex presidente del gobierno español (2004-2011) e integrante del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) José Luis Rodríguez Zapatero deberá declarar en la causa penal en la que un juez de su país le imputa presuntos delitos de organización criminal, tráfico de influencias y falsedad documental. Más allá del caso concreto, sobre todo centrado en su posible participación en el rescate de la aerolínea Plus Ultra en 2021 que implicó más de 50 millones de dólares del gobierno español, la clave está en el papel que ha cumplido todos estos años Rodríguez Zapatero con relación a la dictadura de Venezuela.

La investigación no comenzó en España sino que surgió de un aviso de las autoridades de Suiza y de Francia que sospechaban que en realidad el rescate de la aerolínea en cuestión era un mecanismo que servía para blanquear dinero de origen venezolano. Más recientemente, la información al juez español llegó proveniente de Estados Unidos, y ha sido convergente en señalar que los vínculos de Rodríguez Zapatero con el chavismo han sido mucho más profundos y diferentes a los que se han conocido hasta ahora.

En efecto, el papel del ex-presidente español no fue el de ser un mediador para lograr la puesta en libertad de presos políticos en Caracas, o para asegurar un diálogo con el dictador Maduro de manera de encauzar de algún modo democrático la deriva autoritaria del régimen chavista. Eso, en verdad, era una especie de pantalla que servía a la dictadura para legitimarse en el mundo democrático internacional. Lo que la investigación judicial española viene mostrando es que Rodríguez Zapatero, a cambio de esa legitimación, se benefició en negocios, influencia e intermediación que lo enriquecieron enormemente a él, a su familia y a su círculo más cercano que incluye testaferros y empresas varias.

Será la justicia española la que termine por definir la responsabilidad penal del socialista español. Seguramente, además, todavía falta mucho por conocer del entramado de vínculos y maniobras millonarias que lo favorecieron y que permitieron a la dictadura de Chávez primero y de Maduro después hacer negocios que arruinaron al pueblo venezolano. Pero, desde ya, lo importante de esta caída al abismo moral y político de Rodríguez Zapatero concierne una doble dimensión que excede ampliamente al escenario interno de España.

En primer lugar, estamos viendo graves consecuencias políticas a solamente medio año de haberse producido la aprensión de Maduro. Parte del sustento izquierdista a la dictadura chavista buscaba en realidad que se mantuvieran ocultas las tramas de corrupciones globales que por tantos años aquel régimen prohijó. Este golpe al corazón del PSOE seguramente sea el primero de muchos que involucrará, por ejemplo, al régimen iraní, a la dictadura cubana y a distintos grupos narcotraficantes con los que el chavismo desarrolló su narco-estado en todos estos lustros. Sin duda serán terremotos de informaciones que no dejarán títere izquierdista con cabeza.

En segundo lugar, el papel de legitimación y diálogo con la dictadura chavista que ocupó Rodríguez Zapatero fue muy similar al que la cancillería de Uruguay desarrolló durante las dos presidencias de Vázquez y durante la de Mujica también. Y no es que no contemos ya entre nosotros con una amplia investigación de lo que fue el chavismo en Uruguay: en 2024 el periodista Martín Natalevich publicó un extenso y documentado libro (“Petrodiplomacia, valijas, negocios y otras historias del chavismo en Uruguay”) que dio cuenta del asunto. Pero sí que con esta apertura actual en Venezuela, gradual pero cierta, seguramente pasará a saberse mucho más del entramado de corrupción que se extendió por todo el continente.

Aquí está la importancia de la caída de Zapatero: es el primero pero no será el último del mundo izquierdista del cual se conocerán los vínculos económicos con la dictadura chavista. Mientras que el pueblo venezolano sufría un régimen ferozmente autoritario que además destrozaba su economía, hubo dirigentes izquierdistas en España y en toda Sudamérica que se beneficiaron con prebendas, favores, contratos, intermediaciones, y por supuesto valijas con dineros y negocios fáciles.

Visto en esta perspectiva, la caída de Maduro y la muy probable caída de la dictadura cubana en este año son de los golpes más duros que recibirá el Frente Amplio antes de las elecciones de 2029. Seguramente se terminarán conociendo muchas cosas que por años nuestra izquierda trató de ocultar.

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