El sindicalismo criollo

No cabe duda de que el éxito del crecimiento chino se debe en parte al férreo control a través de la Federación de Sindicatos de China, (Acftu en inglés) única central obrera permitida. Responde directamente al Partido Comunista Chino y de acuerdo a su léxico, “para servir de puente ente los obreros y el partido”. O sea, que la fuerza laboral siga los lineamientos de crecimiento marcados por el gobierno dentro de los carriles en que se desarrollan las actividades del país.

El despegue de China ocurrió en 1978, con un fenomenal crecimiento marcado por la incipiente privatización capitalista que empezó en el sector agrícola, iniciado con los cambios introducidos por el líder máximo de esa época, Deng Xiaoping. Consciente de las necesidades futuras de su país, se puso al frente de la educación (sin las mil dificultades que provoca un sindicato como el uruguayo) para avanzar con firmeza en la mejora de la enseñanza. Herramienta indispensable para impulsar a la nación a dar el gran salto hacia la modernidad y el desarrollo.

El desafío era enorme. En el proceso las empresas estatales comenzaron a expulsar trabajadores para adecuarse a las exigencias del mercado. De las zonas rurales llegaban millones de migrantes todos los años, a los cuales había que darles algún techo para cobijarse y trabajar. La transformación hubiera sido imposible con una actividad sindical como la que soportan países como el nuestro donde el sindicalismo, en este caso el de los educadores, se dedica invariablemente a paralizar cualquier innovación, sea buena o mala, justa y necesaria.

Pensemos en el lastre que llevamos a cuesta en Uruguay. No se ha educado bien a los niños y jóvenes y se ha ido año tras año para atrás. No solo es ampliamente notoria esta situación, sino que en las pruebas internacionales PISA desde su implementación en Uruguay, ha quedado documentado el deterioro sufrido. Máxime cuando nuestra nación era un ejemplo en el continente por su grado de alfabetización y buen nivel académico.

La reforma educativa del período del F.A. fue a todas luces conveniente para el afianzamiento de la hegemonía de las dirigencias sindicales. Aquello es el reino indiscutido de unos pocos. Los líderes gremiales hacen y deshacen a pesar de su escasa representatividad.

Sin embargo, el sano orgullo de los uruguayos en esta materia hace rato que se hizo polvo. La explicación de lo sucedido no es una sola, pero hay razones evidentes. La responsabilidad de la actual situación se encuentra en la ideología marxista que se apoderó del sector educativo. Junto a la perniciosa evolución de los sindicatos de docentes y el estudiantado, que se caracteriza por un activismo ultrapolitizado e intransigente. Mucho más preocupado en acrecentar su poder que en mejorar a la educación, que derrapó en pronunciado declive. La reforma educativa del período de gobierno del Frente Amplio fue a todas luces conveniente para el afianzamiento de la hegemonía de las dirigencias sindicales. Aquello es el reino indiscutido de unos pocos. Los líderes gremiales hacen y deshacen a pesar de su escasa representatividad.

En ese sentido, era muy acertada la propuesta de Cabildo Abierto para el voto secreto obligatorio en los sindicatos, pero no fue incluida finalmente en la ley de Personería Jurídica y solo se acordó que vaya como una ley aparte, por lo cual urge insistir con dicho objetivo. Para que unas decenas de activistas no se adueñen de la voluntad de los miles de estudiantes que no forman parte de esa comandita con otros intereses.

Bajo el actual gobierno de la Coalición Republicana encabezado por el presidente Lacalle Pou, la oposición a la nueva Reforma Educativa es de ataque sin tregua y con cerrada oposición a cualquier medida. Ejemplos sobran, siendo uno de los últimos el de los estudiantes del IAVA ante la decisión del Codicen de construir una rampa decente para las personas que la necesitan. Potenciado por un inaceptable apoyo de dirigentes del Pit-Cnt y de Fenapes, quienes no dudaron en hacerse presentes, a fin de ejercer más presión y para que el lío hiciera más ruido. Un escándalo tremendo porque les iban a privar de su lugar de encuentro.

Postura doblemente equivocada ya que no solo ha sido una vergüenza ver el estado del lugar por el que tanto reclaman, sino los puños encrespados y los golpes de pecho denunciando sus “derechos vulnerados”, cuando en realidad no es cierto lo se argumenta. No existe el tal “derecho” a contar con un lugar especial para reunirse dentro de la institución. Por pura ignorancia o simple mala fe, exigen como si fuese forzoso por algo que simplemente es una costumbre.

¡Y el no va más ha sido la orden amenazante del sindicato para que ningún profesor se presentase al cargo de nuevo director!

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