Frío, desangelado y carente de muestras de afecto entre los socios, el demorado acto de anuncio de la fórmula Mujica-Astori contrastó con el lanzamiento realizado por los blancos en la noche misma de las internas. Es evidente que la campaña electoral dejó cicatrices en la izquierda, sobre todo a la vista de su floja votación si se la compara con la obtenida por el Partido Nacional. Los dos integrantes de la fórmula del Frente Amplio se mostraron reticentes a darse un abrazo, circunstancia que intentó salvar, disimulando con una sonrisa forzada, Jorge Brovetto, quien finalmente logró unir a ambos dirigentes. Luego, tratando de explicar tanta frialdad, Mujica dijo que había mantenido distancias porque Brovetto estaba resfriado y no quería contagiarse. ¿No es una maravilla esa justificación?