El reino del revés

Hace unos días el Presidente de la República recurrió a la conocida canción infantil para referirse a la actitud del Frente Amplio ante el anuncio de rebaja tributaria anunciada el 2 de marzo por el gobierno. En efecto, la actitud de oposición automática que tiene la coalición de izquierdas y afines lo lleva a oponerse siquiera sin escuchar, por lo que se opondrían hasta al anuncio de que todas las calles serán en bajada. Hay mucho de cinismo y oportunismo en la estrategia frentista, pero esta vez, como en tantas en los últimos tiempos, el tiro les salió por la culata.

Con algunas actitudes basta para ver la mala fe con que la dirigencia del principal partido de la oposición viene actuando en estos últimos años. Antes de conocido el anuncio de la rebaja tributaria hubo un coro de políticos, periodistas y economistas de izquierda que salieron al unísono a criticar la el peligro que corría la estabilidad fiscal del país y la salud de su regla fiscal. La cara de piedra de utilizar este argumento por quienes dejaron el gobierno con un déficit de 5% y creciendo y con un incremento sideral de la deuda no en sus tres lustros de administración es extraordinaria. El mayor déficit fiscal de los últimos 30 años se dio en el último año de gobierno del Frente Amplio, 2019 y se preocupan ahora por el déficit que el actual gobierno llevó por debajo del 3% con pandemia en el medio incluida.

Más insólito aún es que se conviertan en los adalides de la regla fiscal los mismos que juntaron votos para derogarla. En efecto, la nueva institucionalidad fiscal con que cuenta el país fue creada en la ley de urgente consideración y el Frente Amplio intentó derogarla. Aunque estemos en el mundo de la postverdad las mentiras del partido de Raúl Sendic ya va más allá de sus propios límites rastreros.

Pero, hete aquí que el anuncio realizado por el Presidente de la República en el Parlamento desbarató todas estas críticas porque los 150 millones de dólares que implica la baja de los impuestos es perfectamente compatible con la regla fiscal que creó el gobierno.

La suma de adjetivos con que salieron a pegarle a la iniciativa del gobierno antes de conocer su contenido quedó en ridículo ante la consistencia de la propuesta concreta. El socio de una prestigiosa firma de consultoría que declaró al semanario La mañana que la propuesta era “inoportuna, innecesaria, oportunista y desaconsejable” fue uno de los personajes de este tipo que se descalificó a sí mismo, aunque quizá le sirva el exabrupto para sumar puntos en su camino para ser candidato a ministro de economía de un precandidato frentista.

La propuesta del gobierno apunta a mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. Albañiles, maestros, policías, bomberos, como ejemplificó gráficamente Luis Lacalle Pou. Es una rebaja tributaria que alcanza a quienes tienen los menores salarios dentro de los que pagan IRPF y las menores jubilaciones entre quienes pagan IASS, así como un conjunto de pequeñas empresas a las que no les sobra ningún peso. Es una medida justa y popular, además de fiscalmente responsable, que beneficia a unas 100.000 familias.

Es cierto que a algunas personas la rebaja le puede representar $ 500, pero quienes dicen que ese dinero no es nada evidentemente nunca en sus vidas supieron lo que no es llegar a fin de mes y tener que hacer malabares para sostener a sus familias.

Quizá lo más importante, con todo, como quedó en evidencia en la entrevista televisiva que tuvo el Presidente de la República con Blanca Rodríguez en Canal 10, es que el Frente Amplio está molesto porque no le gusta que bajen los impuestos, es más quieren que sigan subiendo. Los compañeros que le pasaron los apuntes a Blanca la mandaron al muere, porque estaban mayoritariamente mal, pero de todas formas Lacalle Pou pudo explicar la propuesta con claridad.

Esta rebaja tributaria tendrá efectos muy positivos para la economía porque es más dinero que se distribuirá en pequeños comercios de barrio, que crearán trabajo e ingreso a microempresas y que brindarán un respiro a quienes lo necesitan. Para quienes un día sí y otro también proponen crear impuestos y solo conciben una visión estatista y estatizada de la sociedad desprecian que la gente común tome sus propias decisiones, porque se sale de su afiebrado plan de ingeniería social.

Afortunadamente para los uruguayos tenemos un gobierno que nos respeta como adultos, ciudadanos y contribuyentes y que no nos trata como niños, súbditos y siervos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar