El hombre y la ciencia

Si se trata de medir el impulso de la humanidad en lo referido a sus inclinaciones violentas, a su capacidad para la maldad, para la codicia exacerbada; su afán de conquista o su vértigo por la guerra y la destrucción, frente a su vocación por la paz, el amor y la tolerancia, el resultado no es demasiado alentador. Sin embargo, en lo que respecta a los avances científicos y tecnológicos, el progreso del hombre es realmente espectacular.

Dentro de esas áreas, la medicina y su continua evolución, ocupa hoy un lugar muy destacado como consecuencia de esa eterna lucha del ser humano, desde tiempos inmemoriales, por sanar y vencer las enfermedades que aquejan a sus congéneres. Para alcanzar el perfeccionamiento al que se ha llegado en vastas áreas del universo de las dolencias y seguir en esa senda, es imprescindible tanto el trabajo de los investigadores, como el cruce de límites diversos que van desde experimentos con pobres animales de laboratorio, hasta pruebas con personas, -idealmente en estos casos- tras un informado consentimiento.

En la actualidad, uno de los más revolucionarios campos de investigación es el de la biotecnología y el estudio y aplicación de técnicas en base a la utilización de células madre. En este terreno, hay más de un camino que se ha empezado a recorrer. Por un lado, el de las células madre pluripotentes inducidas (IPS) y por el otro, el de las embrionarias. Es respecto de esto último, que el nuevo Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, acaba de dar un paso trascendente. El decreto que acaba de firmar, quitando el congelamiento de fondos decidido por su antecesor para financiar estas investigaciones, (las comenzadas antes del decreto de Bush continuaron y recibieron 88 millones de dólares), ha provocado una enorme dosis de expectativas, no solo en el ambiente científico, sino en el de los enfermos que sufren el padecimiento de enfermedades como el mal de Parkinson, Alzheimer, diabetes o algunos tipo de cáncer, que podrían mejorar a partir de los tratamientos derivados de estas investigaciones. Para paliar la falta de fondos federales, el gobierno de California se ha destacado por invertir 30. 000 millones de dólares con estos fines.

Con lo de Obama, ha recobrado vigor el debate entre quienes están a favor de seguir adelante en la búsqueda de respuestas concretas y quienes lo repudian con consideraciones de orden ético o religioso. El rechazo se debe a que es una técnica basada en la utilización de células provenientes de embriones, y los que se oponen argumentan que se estaría matando a un futuro ser humano. Porque efectivamente, las células se sacan de embriones que han sobrado después de procesos de fertilización in vitro y que suelen quedar depositados en los hospitales o centros especializados en fecundación asistida, más allá de que probablemente su destino sea finalmente ser descartados. En EE.UU se calcula que hay cerca de quinientos mil.

Al explicar su decisión, que no ha sido otra que cumplir con lo que ya había expresado en su campaña, Obama sintetizó su pensamiento al expresar que el anterior gobierno los ha forzado a elegir entre ciencia rigurosa y valores morales, siendo éste un "dilema que creo que es falso; ambos no son irreconciliables porque esos conceptos no están reñidos, cuando lo que está en juego es aliviar el sufrimiento humano".

Lo cierto es que en Estados Unidos, el cese de apoyo gubernamental produjo distintos efectos. Por una parte, continuaron los estudios en laboratorios privados, aunque de manera mucho más difícil porque para las investigaciones es muy importante el respaldo financiero proveniente del Estado. Y al mismo tiempo que en ese país se trancaba esta línea de investigación, en otras naciones se proseguía y se ganaba terreno. Como ser en Inglaterra, Alemania, China, Japón. En esas circunstancias, la fuga de cerebros no era solo un peligro inminente, sino que ya había comenzado. En España, la financiación estatal prevista para este año, es de 120 millones de euros.

Ahora, como el ingenio del hombre parece ser infinito, estas mismas trabas estimularon el desarrollo de otras vías, como la de las células madre adultas (IPS). Y en esta materia, figuran en la avanzada las universidades de Wisconsin (EE.UU.) y de Kioto (Japón). Pero según la científica Mariana Resnicoff, para lograr comprender como funcionan, es necesario compararlas con las células embrionarias porque todos los trabajos con células madre se basan en la comparación.

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