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Dos noticias recientes vuelven a poner en el tapete la curiosa estrategia opositora del FA. Un plan que implica el aplastamiento de sus sectores moderados, a través de una radicalización del discurso que parece trasplantada de los años 60.
Seguramente alentado por el entusiasmo de quienes aún añoran el contexto político previo a la caída del Muro de Berlín, el FA no es capaz por estos días de salir de un esquematismo ideológico maniqueo, tan poco creíble para quien esté medianamente informado, como contradictorio cuando se lo confronta con los hechos concretos: los de ayer y los de hoy.
Así, el presidente de la coalición opositora, Fernando Pereira, sorprendió a propios y ajenos con la noticia de que en pocos días traerán de visita nada menos que a Pablo Iglesias, líder de Podemos, la izquierda radical española, quien renunció recientemente a la vicepresidencia de su país por una magra performance en las elecciones para presidir la comunidad de Madrid. Por más datos, Iglesias se hizo célebre por su anticapitalismo trasnochado y por haber asesorado a la cruenta dictadura venezolana de Chávez y Maduro, a quienes identifica como paladines revolucionarios. Pues bien: nuestro ex presidente del Pit-Cnt, devenido en presidente de su apéndice político, el FA, ha declarado que invitó al susodicho para que asesore a los principales dirigentes en temas “de comunicación y debates” y para que conduzca una actividad con público más amplio, donde hablará del mismo tema, pero “no en términos formativos, sino en clave de discusión hegemónica de la comunicación social y de las redes”, según hizo saber el colega El Observador. El cronista agrega que para Pereira este sería “un intercambio valioso”, al “colocar al FA discutiendo con líderes políticos importantes”. Que el presidente del FA califique con tanta generosidad a un marxista leninista en pleno ocaso, habla en forma contundente del arrinconamiento ideológico al que está condenando a una importante fuerza de izquierda nacional, que en algún ya lejano momento supo ostentar un perfil socialdemócrata del que hoy queda poco o nada.
Y por si esta evidencia no fuera suficiente, recomendamos al lector echar un vistazo al reportaje que publicó ayer el semanario Búsqueda a uno de los más reputados técnicos del elenco dirigente frenteamplista: Ramón Méndez.
Sus declaraciones no tienen desperdicio. Dispuesto a demoler todo lo que está haciendo la coalición republicana en materia de política energética, se queja de “la obsesión con controlar el déficit fiscal”, como si el gobierno hiciera esto por capricho y no porque en ello le va la vida al país, después de un irresponsable manejo macroeconómico de los últimos gobiernos frenteamplistas.
Pero estos son meros detalles, en comparación con un par de comentarios que quedarán para el recuerdo. Méndez sigue defendiendo la irresponsable aventura de la regasificadora: “si volviera para atrás”, dice, “tomaría la misma decisión”. Cuando el periodista le recuerda que hasta Danilo Astori reconoció ese error garrafal, replica que “es muy fácil hacerse cargo de lo que salió bien y decir que lo que salió mal es culpa de los otros” (la verdad es que en esa referencia bastante directa a la “retórica teflón” del exvicepresidente, no le falta razón…).
Si Ramón Méndez, que es uno de los técnicos más prestigiosos del FA lanza una infamia contra el gobierno por el covid-19, ¿qué se puede esperar del resto?
Pero la cosa se pone aún más turbia cuando Méndez opina sobre la conducción de la pasada emergencia sanitaria. En su momento tomó notoriedad pública un audio viral, donde denostaba explícitamente al GACH. Ahora admite, por un lado, que se arrepintió de ese exabrupto y que lo hizo en un contexto de intimidad, de carácter no formal: “yo le estaba respondiendo a seis amigos mientras salía de la ducha” (sic). Apela al victimismo, tan usual últimamente en el discurso izquierdista, señalando que por esa filtración lo echaron del único trabajo que tenía en Uruguay. Pero sorprendentemente, en el mismo tramo de la entrevista pontifica que en lo de la “libertad responsable” hubo “una concepción ideológica que llevó a 4.000 que no tendrían que haberse muerto”. Con esa infamia titula Búsqueda su entrevista. Del victimismo al agravio más canalla, sin escalas.
Si este es uno de los técnicos más prestigiosos del FA, ¿qué se puede esperar del resto?
Y si así está la principal fuerza opositora del país, ¡cuánta será la responsabilidad de la coalición republicana de mostrar unidad y fortaleza, para consolidar los cambios y mantener e incrementar la confianza de la ciudadanía!