Las actuales contrariedades en la relación entre Uruguay y Argentina no debían ser -y no lo han sido- un obstáculo para que juntos, los pueblos de ambos países, recordáramos con unción la fecha del 25 de mayo de 1810, piedra de toque del proceso independentista en estas latitudes. Por cierto, con el cabildo abierto del 21 de septiembre de 1808, Montevideo ya había dado su clarinada autonomista, pero es imposible negar la trascendencia de los pronunciamientos realizados más adelante en Buenos Aires. Por ello, corresponde aplaudir la decisión por la cual el Senado, a instancias de Ope Pasquet, declaró feriado laborable el próximo 25 de mayo, como una forma de adhesión a las celebraciones que se desarrollarán en la vecina orilla. Equivale a un mensaje de fraternidad entre los pueblos.