La justicia tardó pero finalmente llegó para condenar al intendente de Maldonado, Oscar de los Santos, por haber adjudicado, sin licitación, el negocio de la publicidad en la vía pública a la empresa Netcom, cuya razón social es Satenil S.A. La comuna deberá pagar 140.000 dólares a una de las tres compañías perjudicadas por el dedazo del intendente quien violó en este caso todas las normas vigentes en materia de contrataciones. Quedan pendientes de definición otros reclamos judiciales de indemnización y una demanda ante la justicia penal presentada por un grupo de ediles fernandinos.
Netcom-Satenil es el nombre del escándalo que desde hace tres años salpica la gestión de la izquierda en Maldonado. En efecto, a fines de 2005, invocando inexistentes razones de urgencia, la intendencia contrató en forma directa a dicha empresa desconociendo que tenía con otras un preacuerdo de convenio y hasta un principio de ejecución. Tal decisión fue reprobada por el Tribunal de Cuentas y, más significativo aún, por la mayoría de la Junta Departamental con votos de la oposición y de los ediles oficialistas del grupo Cabildo liderado por el diputado, Darío Pérez, quien dijo que la acción del intendente contrariaba "la letra y el espíritu del programa del Frente Amplio". Desde entonces, Pérez se distanció de su correligionario de los Santos sin que prosperaran las mediaciones intentadas por la cúpula de la coalición de izquierda. En una de las últimas gestiones, dirigentes del MPP fracasaron en su intento de obtener que el intendente anulara la concesión a Satenil.
En círculos políticos y periodísticos causó extrañeza el empecinamiento de De los Santos en sostener una concesión a todas luces ilegal que terminó por divorciarlo de sus propios compañeros. Corrieron rumores y hubo denuncias en la prensa al punto que algunas figuras cercanas al partido de gobierno desmintieron cualquier conexión con la agraciada Satenil, una empresa cuyos reales titulares aún se desconocen y cuya facturación en este trienio sobrepasa el millón de dólares. Ahora, cuando llega a su fin tan discutido contrato, el intendente, esta vez sí, llama a interesados en una licitación pública con todas las de la ley.
Sin embargo, esa misma licitación se vuelve como una prueba de arbitrariedad contra quien la convoca, pues a los nuevos concesionarios se les imponen obligaciones que nunca soportó la actual concesionaria. "Las exigencias son mayores en dos años para el futuro adjudicatario que en los tres años que gozó Satenil el negocio de la publicidad en los espacios públicos", denunció la edil nacionalista Magdalena Zumarán, en reciente sesión de la Junta de Maldonado.
De los Santos, en tanto, continúa impertérrito, rechazando las observaciones de las comisiones investigadoras de la Junta y del Tribunal de Cuentas. Ni siquiera le hacen mella las críticas que emergen de los cuadros frenteamplistas o incluso de sus antiguos colaboradores como, por ejemplo, el ex-director de la auditoría interna del municipio, Oscar Torielli, quien renunció ante los desplantes del intendente. Otros funcionarios han seguido el mismo camino, ya sea porque discrepan con la conducción comunal o por las persecuciones de carácter político que el intendente no se priva de hacer.
Quien paga el pato de esa turbia faena es la gente de Maldonado que comprueba día a día la decadencia del departamento. Es que De los Santos no logró todavía que servicios básicos como el de limpieza, bacheo y cuidado de los espacios públicos, por citar tres ejemplos, funcionen correctamente, lo que es grave en balnearios como Punta del Este y Piriápolis de cuya situación depende en buena medida el éxito o fracaso de la temporada turística. Si al principio sus errores podían imputarse a su inexperiencia, hoy, con más de tres años de actividad, esa excusa es inválida. Sólo cabe pensar que no es el hombre para el cargo.
Así lo acreditan las encuestas de opinión que alarman a la Mesa Política, esa suerte de "politburó" frenteamplista en donde ya se advirtió que la izquierda no retendrá Maldonado en las próximas elecciones. Un sondeo de Equipos Mori le otorga apenas el 27% de intención de voto al Frente Amplio, lo que es un justo castigo a una de las más flojas gestiones a nivel municipal que se registran en nuestro país. Eso es producto de los errores de Oscar de los Santos, cuya imagen permanece ligada, como un símbolo de su trayectoria, a la controvertida concesión a Satenil.