Después se sorprenden

La violencia criminal, la desidia para manejar ciertos temas, la exhibición pública de discrepancias internas dentro del gobierno, la lentitud para tomar decisiones, el nocivo impulso a retroceder sobre lo que sí funciona, la omisión en temas que importan, son cosas que explican la caída de popularidad de este gobierno y en especial de su presidente.

Basta recorrer hechos sucedidos esta semana para comprobarlo. Hubo dramas alarmantes, otros preocupantes y quizás apenas uno sirva para ver que solo raras veces, puede primar algo de sentido común. Estas cinco reflexiones intentan apuntalar nuestra tesis.

Primero. Un hecho que alarmó a la población y que confirma una trágica tendencia, fue el asesinato de un niño de 12 años durante una picada nocturna en las canteras del Parque Rodó.

Que en un lugar tan público, a plena vista, asusta que las narcobandas actúen con tal salvajismo. Que la víctima sea un niño causa pavor. Que así se cobren las venganzas, agrega terror al clima que se vive. Este niño fue asesinado en represalia por el múltiple asesinato ocurrido días antes. Según la policía actúan sobre la premisa “hijo por hijo”. Urge entonces dejar de dar vueltas y enfrentar este drama con firmeza.

Segundo. Sorprendió que senadores frentistas cuestionaran a la Cancillería por haber enviado al embajador ante Estados Unidos a un evento convocado por el secretario de Estado Marco Rubio, en Washington DC.

Ir a un evento no implica avalarlo. El embajador va porque es su obligación saber de primera mano, que piensa y propone el jefe de la política exterior de un país que tiene relaciones con Uruguay.

Estos senadores también se sintieron ofendidos por cómo Marco Rubio calificó a la guerrilla tupamara de los años 60 y 70. Más allá de cuál fue la intención de Rubio, su descripción se ajusta a la realidad y es igual a lo que los uruguayos recordamos. ¿O es que estos senadores quieren contarnos una historia que no es verdad?

Tercero. Desconcierta la reticencia de la ministra de Industria, Fernanda Cardona respecto a la construcción de la planta de hidrógeno por HIF Global, pese a la buena disposición de otros ministerios y del propio presidente de la República. Los reclamos del intendente de Paysandú para concretar el acuerdo, son lógicos y la respuesta de la ministra de que fue el anterior gobierno quien se dejó estar, no tiene asidero. Esto comenzó gracias a la clara visión del ministro de esa época, Omar Paganini, quien vio allí una promesa alentadora para el país.

La discusión ahora es sobre la tarifa de UTE, que para los interesados resulta excesiva.

Y lo es. Lo es para ellos, para otras industrias y para los uruguayos comunes. La pregunta a hacerse es sí esta lentitud es porque la negociación entre el gobierno y la empresa es complicada, o si es porque dentro de algunos organismos del gobierno, hay quienes llevan la contra.

Cuarto. La política de Estados Unidos de aplicar aranceles argumentando razones políticas, por estrategias proteccionistas, o por caprichos personales, afectó a Uruguay. El aumento saltó al 12.5% y sería porque en Uruguay habría trabajo forzado, o sea mano de obra barata que perjudica la competitividad de Estados Unidos. La prensa reflejó lo que esto significa para las exportaciones, pero dijo poco sobre la razón final de este arancel: ¿trabajos forzados? Siendo Uruguay un país con baja informalidad laboral en la región, ¿es tan extendida esta práctica? El gobierno deberá demostrar en forma tajante que no es así. Y no solo para reducir el arancel, sino para recuperar el buen nombre del país.

Quinto. Por último, la noticia positiva es que el ministro de Economía no asumiría la propuesta del Diálogo Social respecto a cómo manejar las AFAP. Lo del Diálogo Social iba en dirección contraria a la ley Jubilatoria aprobada en el período pasado y confirmada por un plebiscito que, convocado por la central sindical, pretendía derogarla para dejar sin efecto la edad de retiro a los 65 años y neutralizar a las AFAP. Pese a su amplia derrota, el Pit-Cnt insistió a través del Diálogo Social. Tras unas primeras preocupantes señales, el ministro Oddone mantendría la sensatez en lo que a las AFAP se refiere.

Este panorama general corrobora que el gobierno no enfrenta los temas con rapidez, energía y competencia. Un postura más militante y radical que política y responsable se infiltra en los organismos públicos causando esta desidia. Después se sorprenden cuando aparecen las encuestas.

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