Desmontar los mitos progres

El año pasado se publicó en español un libro de 2024 que debiera estar en la cabecera de los textos de referencia de los dirigentes de los partidos afines a la Coalición Republicana: “Mitos progres: por qué tantas ideas del progresismo actual se aceptan como verdades sagradas y adónde nos están llevando”, del estadounidense Michael Huemer.

El objetivo del libro es claro: desmontar una serie de mitos progresistas. El prólogo del español Pablo Malo es formidable cuando recuerda que la izquierda suele arrogarse la superioridad intelectual y moral y se presenta a sí misma como defensora de la ciencia, lo que le otorga un aire de supuesto “prestigio”.

Pero, agrega, la verdad es que ella sostiene una serie de mitos que es necesario combatir, como, por ejemplo, la negación del cociente intelectual y toda la investigación alrededor del concepto de inteligencia, de la heredabilidad y de los genes; o la negación de las diferencias entre hombres y mujeres, tanto las psicológicas como las físicas.

Así las cosas, todo el libro analiza distintas afirmaciones que forman parte de lo que el sentido común izquierdista entiende como verdades evidentes y que, bien estudiadas, resultan esconder exageraciones, errores o directamente mentiras radicales. Huemer analiza dentro de los mitos raciales todo el asunto de los “tiroteos policiales racistas” en Estados Unidos (EE.UU.), por ejemplo, para demostrar con cifras el profundo error fáctico que se extiende al respecto entre los defensores de la ideología progresista. Entre los mitos feministas, el libro rompe con toda la parafernalia discursiva de la brecha salarial de género, la cultura de la violación en la universidad, o la afirmación, tan dogmática como equivocada, de que las mujeres no mienten. En un sentido parecido, con relación a los mitos de género, decortica todo el tema del transgenerismo y su ideología tan perniciosa para la sociedad.

Además, “Mitos progres” se detiene en dimensiones económicas y ambientales. Entre las primeras, desmonta toda la mitología izquierdista que quiere hacer creer que en realidad no hay movilidad social y que los ricos de hoy lo son porque heredaron sus dineros por vía familiar de sus antepasados.

Los datos son inapelables para EE.UU.: una encuesta realizada a 10.000 millonarios entre 2017 y 2018 reveló que el 79 % de los millonarios estadounidenses no había recibido ninguna herencia, y que sólo el 3 % había heredado más de un millón de dólares.

Entre lo que llama mitos científicos propios de los progresistas, Huemer trata con detalle todo el tema de la idea izquierdista, extendida por agencias internacionales en distintas partes del mundo, que quiere hacer creer que existe un consenso sobre el calentamiento global y que el futuro ambiental es catastrófico si no se aplican políticas ecologistas radicales.

Hacia el final del libro, Huemer resume algunas de las tantas conclusiones que ha ido sacando de los distintos temas a lo largo de su muy argumentada exposición. Por ejemplo, anota lo siguiente que, definitivamente, rompe con toda la mitología progre que azota también a Latinoamérica desde hace ya años: “los blancos no impiden que los negros progresen. Los hombres no frenan a las mujeres. Los ricos no obstaculizan a los pobres. Los seres humanos no están a punto de destruir el planeta Tierra”.

Leído así es claro que todo esto suena extremadamente extraño para un uruguayo común y corriente que se haya expuesto en los últimos lustros a la perniciosa influencia de la cultura progresista, tan extendida tanto aquí como en toda la región. Por eso es tan importante que este tipo de libros empiecen a editarse en lengua castellana, y que además sean tan contundentes en su capacidad de análisis y en su argumentación.

Si salimos de nuestra pequeña isla-tacita del Plata, es claro que todo lo que señala Huemer ya está siendo digerido por los países del continente, y es también por ello que en casi todos ellos se va extendiendo una ola de triunfos populares de signo completamente opuesto al del progresismo izquierdista.

Finalmente, Huemer señala algo que resulta ser lo más importante y grave de los mitos progres: ellos están diseñados casi al milímetro para minar la lealtad y la confianza mutua entre los miembros de una sociedad. Ese daño social profundo, basado en toda la lógica radical y antiliberal del amigo-enemigo en la sociedad, es el asunto más relevante de todos, y es el que hace de la lectura de este libro algo ineludible para el campo no izquierdista del país.

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