Del referéndum a los paros

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Al Frente Amplio le costó mucho la derrota electoral de 2019.

No solo porque perdió el gobierno tras 15 años de plenos poderes y mayorías automáticas en el Parlamento, sino porque generó molestias en su socio incondicional de esos años, el Pit-Cnt, que decidió invertir los papeles y asumir un mayor protagonismo. De ser un simple soldado de la causa se convirtió en el verdadero jefe de la oposición y como tal ahora decide lo que se le antoja.

Mucho ayudó para esa decisión el fortalecimiento que tuvo en las elecciones el Partido Comunista: su lista alcanzó 162.805 votos, más de 80.000 de los obtenidos en la elección anterior. Fueron electos senadores Óscar Andrade y Carolina Cosse y el PCU logró además seis bancas (en 2014 tenía una sola) en Diputados. No se debe olvidar que el Pit-Cnt fue siempre un simple apéndice del Partido Comunista, donde los dirigentes de una y otra entidad son lo mismo y se han repetido a lo largo de la historia de ambas organizaciones.

Hay dos episodios muy claros que marcan el nuevo papel del Pit-Cnt en el conglomerado político de izquierda: el lanzamiento del referéndum contra la LUC, que quedó ajustadamente por el camino pero aglutinó, primero a toda la dirigencia del FA y luego a los votantes frenteamplistas; y la designación de Fernando Pereira, presidente del Pit-Cnt, como presidente del FA. Ninguna de ambas cosas es casualidad o simple coincidencia. La oposición cambió de mando y el Partido Comunista manda.

Es más, haciendo un poco de memoria cabe recordar que tres meses después de la asunción como Presidente de Lacalle Pou y cuando el covid arreciaba en el mundo en forma avasallante, el Pit-Cnt decretó su primer paro (7 de junio de 2020) “para defender la democracia”, según dijo su Secretario General y hoy Presidente Marcelo Abdala. Paradojas de la política, un comunista agitando la bandera de la democracia.

Y tampoco puede olvidarse que cuando se conocieron los resultados del referéndum, el presidente del FA, Fernando Pereira, inspirado en Daniel Martínez después del balotaje, pronunció un discurso estilo “perdimos, el baile se lo dimos”, que tuvo la peculiaridad de que solo estaban presentes los dirigentes del Pit-Cnt y no había presencia de legisladores o dirigentes del Frente Amplio. Como si hubieran jugado a Poncio Pilatos.

Fue un tanteo que el FA como partido observó en silencio mientras que el gran derrotado fue el Pit-Cnt. Y tras su derrota, la reacción del mal perdedor: poner trabas y dificultar al máximo la tarea del gobierno, vencedor en la consulta popular.

Así llegamos al panorama de hoy: mascando bronca por haber perdido, la respuesta es una larga lista de paros en la actividad pública y privada. Un verdadero calendario que será el azote de los ciudadanos. Ya están funcionando los paros en el puerto, en Riogas (una verdadera vergüenza) y en el sector lácteo. Ahora se anuncian más.

El 15 de junio se detendrá la Educación (otra vez los niños sin clases). El 16 de junio será el turno de los funcionarios del Estado (COFE) con concentración frente a la Torre Ejecutiva y posterior marcha al Ministerio de Economía. El 22 de junio tocará a las empresas públicas con movilización y marcha también a la Torre Ejecutiva.

En el sector privado está prevista una movilización de los metalúrgicos para el día 9 de junio y un paro parcial de la construcción para el 29 de este mes.

Mascando bronca por haber perdido en el referéndum, el Pit-Cnt lanzó su respuesta: una larga lista de paros en la actividad pública y privada es el escenario que ha planificado para los ciudadanos.

De acuerdo a las declaraciones del vicepresidente del Pit-Cnt, Joselo López, todas esas movilizaciones confluirán en una movilización con paro parcial el día 7 de julio, hacia la Torre Ejecutiva. Y además, puntualizó: “Va a ser un junio muy complicado. Y es posible que lo mismo pase en julio. Habrá más movilizaciones”.

Este es el panorama que plantea la nueva oposición, a través de una entidad que no tiene existencia jurídica (el Pit-Cnt carece de personería), que opera por la vía de los hechos y que cumple con las indicaciones de un partido político, que no se caracteriza precisamente por su amor al sistema republicano democrático.

No cuestionamos el derecho de huelga o los paros. Para eso está la Constitución. Pero tiene razón el ministro de Trabajo, Pablo Mieres, cuando dice que el movimiento sindical tiene todo el derecho a tomar medidas, pero tiene también un reflejo muy rápido para ir al paro. “Cuando uno lo mira en términos internacionales, el paro es una medida extrema, que acá se ha naturalizado”.

Y, para peor, se ha partidizado. Así vamos.

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