Declaración de guerra

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El plenario nacional del Frente Amplio del 4 de junio cumplió con todas las expectativas que se tenían respecto a su declaración sobre la situación del país; fue engañosa, divisiva y cargada del nefasto trauma que cargan por haber perdido el poder en 2019.

Como declaración política, ciertamente, no pasará a la historia ni como pieza literaria ni política, pero bien marca la coyuntura del principal partido de la oposición, por lo que vale la pena analizar algunos de sus puntos centrales.

Para no dejar dudas del destilado de odio que emanó del lúgubre contubernio intitulado plenario basta una de sus primeras frases: “El gobierno de coalición encabezado por el herrerismo llega a la mitad del período con una EMERGENCIA ECONÓMICA Y DE SEGURIDAD (en mayúsculas en el original). La insistencia en que el actual es un gobierno herrerista solo se explica con ese afán de sembrar divisiones inexistentes.

Que además se utilice como una etiqueta despectiva habla más de quien la usa que de quien la recibe. Comunistas y tupamaros que cargan con el oprobio de sus crímenes nunca pagados frente a la justicia deberían lavarse la boca antes de hablar de la corriente fundada por Luis Alberto de Herrera. El gobierno hace bien, blancos, colorados, cabildantes e independientes hacen bien en no caer en estas provocaciones no contestando tonterías.

Pero el otro punto de la frase citada que debe destacarse es llamar a la situación que vive el país como crisis económica y de seguridad. Ya no tenemos crisis sanitaria, por cierto, porque todas las críticas del Frente Amplio ignoran olímpicamente que todo el mundo, incluido nuestro país vivió una enorme crisis que solo puede ser omitida de mala fe. En efecto, hay consecuencias de la crisis sanitaria que aún sufre nuestro país, lo que estaría sucediendo con cualquier gobierno, pero ciertamente estas consecuencias son menos gravosas gracias a decisiones claves del gobierno.

En efecto, gracias a que el Presidente de la República tomó la valiente decisión de no encerrar a la gente como pidió oficialmente el Frente Amplio en un documento público y mantuvo los motores de la economía encendidos como planteó la Ministra de Economía es que lograron amortiguarse muchos de los peores efectos de la pandemia. El plan del Frente Amplio hubiera llevado a agravar enfermedades de todo tipo, incluidas las psicológicas, y a la destrucción de muchas miles de empresas y decenas de miles puestos de trabajo más de los que inevitablemente se perdieron.

El problema aquí, como en general en el diagnóstico frentista es haber decidido que el actual es un gobierno neoliberal y perverso, más allá de la evidencia, y siguen repitiendo sus gastadas consignas aunque sean flagrantemente ridículas.

También omite intencionadamente el documento del partido de Sendic que se duplicaron las transferencias sociales durante el actual gobierno, un dato que habla por sí mismo sobre la sensibilidad social de la Coalición Republicana.

El documento, breve y malo, abunda en sandeces como que “se avanza en un proceso privatizador y de debilitamiento de las empresas públicas” lo que es meridianamente falso desde todo punto de vista. El problema aquí, como en general en el diagnóstico frentista es haber decidido que el actual es un gobierno neoliberal y perverso, más allá de la evidencia, y siguen repitiendo sus gastadas consignas aunque sean flagrantemente ridículas.

Al mismo tiempo que se cataloga al actual como un gobierno que realiza una profunda reforma desde los cimientos del Estado uruguayo se lo acusa, contradictoriamente, de que no está haciendo nada. Harían bien entonces los dirigentes frentistas en ponerse de acuerdo ¿Estamos ante una revolución thatcheriana o no se hace nada? Las dos cosas a la vez son imposibles.

Se afirma que el actual modelo fracasó, pero no se describe acertadamente de que modelo se trata, ni se reconoce que el modelo anterior fracasó. En primer lugar, en la economía destruyendo un Estadio Centenario de puestos de trabajo en el quinquenio pasado, en segundo lugar en lo social, aumentando la pobreza en los dos últimos años de la administración anterior y en tercer lugar en el clima de convivencia, como queda claro con el aumento sideral de los delitos. En todos estos temas el país viene mejorando, se están recuperando los trabajos perdidos por el Frente Amplio, la pobreza comenzó a descender el año pasado, y todos los delitos menos los asesinatos entre pandillas vienen disminuyendo.

La declaración frentista, en sus exabruptos y mentiras, termina siendo una declaración de guerra, no contra la Coalición Republicana, sino contra el Uruguay. Haríamos bien en tomar apuntes de esta situación para evitar confusiones centrales en las definiciones políticas.

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