La pasión por los deportes y la política fue una característica marcada de los uruguayos. Por los deportes, el arraigo popular suele ser oscilante según de lo que se trate. No es lo mismo por ejemplo el entusiasmo que levantó al fútbol con los éxitos de la selección que la falta de atractivo que la propia selección despertaba en la larga noche del ostracismo que se vivió durante prácticamente medio siglo, desde finales de la década de los cincuenta hasta el Mundial de Sudáfrica.
Hoy el nivel de la selección está muy por encima del de los espectáculos que se exhiben por la actividad local y ni qué hablar del bajísimo rendimiento de los equipos de mayor convocatoria del medio en su actividad aquí y en torneos internacionales. O sea que lo que se ha conseguido es conformar un equipo con determinados jugadores que actúan en su gran mayoría en el exterior y ese equipo es el que funciona como tal y el que demostró poder conseguir que Uruguay esté ubicado en el tercer nivel de la tabla FIFA, lo que hace dos años era imposible de concebir.
No es el fútbol en general lo que ha mejorado. Con la política está también demostrado que no se pueden hacer generalizaciones, porque ya llegando a la mitad del segundo mandato del Frente Amplio, los propios dirigentes de los partidos que integran la coalición, admiten públicamente que la militancia de la izquierda por lo menos se ha enfriado, de acuerdo a los datos que se van conociendo en ese tramo electoral interno para elegir autoridades.
Por eso, las encuestas que se han publicado por algunas empresas especializadas no convencen, porque se ha trabajado a sabiendas que faltan dos datos fundamentales -que se agregan a su extemporaneidad-, como el de saber cómo se puede balancear hoy el poderío de la coalición de gobierno luego de tantas desavenencias entre sus fuerzas y la duda que genera la eventual no postulación presidencial del Dr. Tabaré Vázquez, a la cual se da más importancia de la que realmente podría tener.
Es que en cualquier alternativa, en 2014 ni Vázquez, ni el Frente Amplio ni el propio país, serán lo mismo que diez años antes. Por eso no dejó de llamar la atención la afirmación de la senadora Topolansky en cuanto a que si Vázquez se presenta, el Frente sería entonces un seguro "caballo ganador". Cuando se oyen estas cosas, no se sabe bien si son producto de la inexperiencia -condición que no le cabe por cierto a la trayectoria política de la senadora- o estrategias para generar convicciones en el electorado que presionen al Dr. Vázquez, lo que parece inocente porque el expresidente no parece ser hombre de rendirse ante una obligación que no es tal para cumplir con lo que no tenga ganas. Diez años antes, a Vázquez podría no resultarle tan dificultoso poner condiciones, como lo sería sin duda hoy.
Las internas del 27 de mayo, pueden dar un índice de la gravitación de la izquierda paté "foie gras" y de la radicalizada que es la primera subdivisión que se necesita para saber quién es quién en el conglomerado.
El segundo dato que no se conoce de lo que parece será el contexto electoral a considerar, y que no es menor, es quién tendrá la representación de lo que hasta ahora ha sido la mayoría del Partido Nacional manejada por quien aunque no se postule a la presidencia parece seguir siendo la figura de mayor peso partidario de la oposición, el Dr. Luis Alberto Laca- lle Herrera.
Las encuestas difundidas siguen dando al Partido Nacional la mayoría opositora, pero la intención de voto depende de quién será el candidato, o de quién está pensando el encuestado que puede discutirle la postulación como candidato único al senador Larrañaga. A pesar de que hay un vacío en ese aspecto, igual el Partido Nacional mantiene una diferencia a favor con el Partido Colorado, cuya estructura actual lo muestra como una fuerza conservadora en donde hasta ahora de los prometidos esfuerzos para compatibilizar al Dr. Bordaberry con el retorno a los postulados de una democracia social al estilo batllista clásico, no se conocen resultados.
Por eso es que más allá del evidente adelantamiento del pronóstico, sin conocerse lo que hoy no se conoce es muy difícil atribuirle el valor que se presenta como encuesta de intención de voto.
Son raptos de novelerías electorales.