Crítica y realidad

El nuevo dato de pobreza en nuestro país dado a conocer por el Instituto Nacional de Estadística este lunes pone de manifiesto los éxitos del gobierno en materia de crecimiento económico, creación de empleos y políticas sociales. Pese a las críticas permanentes de la oposición, los datos marcan una clara realidad, por lo que la fuerza de los hechos, los que marcan las estadísticas y lo que percibe la gente, pavimentan la credibilidad del gobierno y entierran la del Frente Amplio.

En efecto, el principal titular que brindan los datos de reciente publicación es que nos encontramos en los niveles de pobreza prepandemia, un caso prácticamente excepcional en el mundo. El crecimiento de la economía de 4,9% el año pasado, la creación de unos 40.000 puestos de trabajo y el comienzo de la recuperación del salario real en los últimos meses de 2022 son la base sobre la que se construyen las políticas económicas y sociales.

El impulso económico permitió que la deuda y el déficit bajaran a parámetros razonables, brindando confianza en el país, disminuyendo el pago de intereses de deuda y que alcancemos hoy en día el menor riesgo país de América Latina. A su vez, también permitió mejorar las políticas sociales desde el punto de vista cuantitativo, pero también cualitativo. Hoy existen políticas sociales mejor diseñadas que permiten una mejor atención de la población vulnerable, reforzada por una mayor inversión en esta área, que permite que hoy las transferencias sociales sean un 30% mayor al 2019.

Hoy existen políticas sociales mejor diseñadas que permiten una mejor atención de la población vulnerable, reforzada por una mayor inversión en esta área, que permite que hoy las transferencias sociales sean un 30% mayor al 2019.

Los datos de pobreza del último semestre del año pasado son particularmente elocuentes, alcanzando el mismo nivel que en 2019 y lográndose un descenso en todos los grupos etarios. Particularmente importante, dado el esfuerzo que la sociedad uruguaya ha hecho a través de programas como el Bono Crianza y la alta sensibilidad del tema, es haber disminuido la pobreza infantil más de 4 puntos porcentuales.

Vale la pena recordar que en los últimos 2 años del gobierno anterior la pobreza aumentó en unas 30.000 personas, algo que suele desconocerse cuando se critica absurdamente el incremento de la pobreza durante la pandemia. Durante los gobiernos del Frente Amplio la pobreza aumentó con la economía en crecimiento y sin ningún tipo de crisis, por lo que sería especialmente interesante analizar a qué se debió, pero indudablemente está vinculado a las malas políticas sociales de la pasada administración. Los programas que no procuran sacar a la gente de la pobreza sino perpetuarla para que sea un permanente botín electora tienen severas limitaciones, además de ser éticamente deleznables. El enfoque del gobierno actual es radicalmente distinto; los programas son para que las personas vulnerables que necesitan la asistencia del Estado puedan pasar a la condición de valerse por sí mismos y desarrollar sus propios proyectos de vida. Es la diferencia, en definitiva, entre tratar a las personas como medios para los fines espurios de otros o tratarlos como fines en sí mismos, con derechos inalienables.

La pobreza durante la pandemia se incrementó de forma inevitable, como en todos los países del mundo, ante la caída de la economía y la destrucción de puestos de trabajo. Atribuírselo al gobierno no tiene ningún sentido, pero en todo caso, su disminución en 2022 si se debe a aciertos en las políticas públicas. Más allá de la coyuntura, de los problemas que le está deparando al país la sequía, la gripe aviar u otros shocks negativos, queda en evidencia que comenzamos a transitar un camino hacia el desarrollo de la sociedad nítidamente diferenciado del modelo del Estado paternalista del Frente Amplio.

Superada la pandemia estamos viendo que el rumbo para el Uruguay es el acerado, y no es una cuestión de fe, es lo que pautan las estadísticas oficiales que no pueden ser desconocidas por nadie. Es cierto que la realidad o las cifras no le impiden al frentismo construir un discurso mentiroso y ponzoñoso, pero también es vedad que la mayoría de los uruguayos prefieren apelar a la estadística y a la razón antes que a los discursos de barricada.

Por cierto es que debemos aspirar a más y a que la pobreza siga descendiendo porque continúan existiendo compatriotas que no cubren sus necesidades básicas y eso hiere nuestra sensibilidad como uruguayos. Pero no debemos desconocer el camino recorrido y apreciar que superada la pandemia estamos en un camino de mejora de todos los indicadores sociales que dan cuenta que vamos por el buen sendero.

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