El método comparativo ayuda a elaborar o fundamentar argumentos que permiten llegar a una conclusión lógica firme. Al cumplirse los dos años de mandato presidencial de Mujica se usó y abusó de la comparación como Presidente entre él y Tabaré Vázquez. No es útil. Si en cambio se trata de comparar los gobiernos de uno y otro, el contraponer sus condiciones para el cargo, tiene una utilidad relativa pero dentro de una perspectiva más amplia. De contexto, ponderando el estilo, el temperamento, el redondeo de una personalidad presidencial en base a su contenido ideológico, de las características, la trayectoria, y hasta la vida privada, de quien si no es el gobierno, lo debe conducir.
Comparar Presidentes para comparar gobiernos, cuando los que se comparan pertenecen a un mismo partido o coalición de tales, tiene sentido. Presidente a Presidente, quien jerarquizó más el cargo -salvo que se le den a la trayectoria de Mujica los atributos generalmente tan epopéyicos como falsos, o aún los verdaderos de su historial anterior- no deberían haber dos opiniones en cuanto a la superioridad de Vázquez.
Pero para comparar gobiernos hay que tener en cuenta otros factores, y luego hacer el balance en función del peso acumulado de todos los que gravitan, como las coyunturas en las que se gobierna, las necesidades a resolver que siempre son dinámicas, las expectativas a contemplar, las turbulencias que pueden entorpecer o los vientos de cola que ayudan complicar o a facilitar una gestión, hasta la influencia de la actitud de la oposición.
Supuestamente, hoy el caudal de votantes del FA que llevó a la presidencia a uno y otro es básicamente el mismo, Pero hete aquí que en lo que no coinciden -manejo del poder en temas claves como la seguridad, la educación, la política exterior, la salud pública, la "manirrotura" con fondos públicos- tienden ahora a diferenciarse. O uno tiene condiciones diferentes a las del otro, o no tiene ninguna de las que el otro sí tiene.
Por ejemplo, en política exterior ambos tuvieron en general muy malos ministros. Gargano a Vázquez le hizo pasar un tren por encima de un TLC prácticamente servido por Bush, y a Almagro, Mujica lo trató como un títere, mandándole "anular" la ley de caducidad y después dejándolo colgado del pincel, o encomendándole el más fraternal acercamiento a Argentina en comercio internacional -¡que no se nos fuera a enojar!- y ahora instruyéndolo para darle la espalda al gobierno kirchnerista y buscar alianzas con Brasil para conseguir comercio con India. En salud pública los dos gobiernos cometieron varios errores, desde los inducidos por amiguismos de Vázquez hasta irse descorriendo el telón ahora para mostrarnos la magnitud de los desastres en la atención pública. En seguridad, Larrañaga dijo preferir la gestión de Bonomi a la de Díaz y Tournée, "por lo que cómo sería la cañada, cuando el gato pasa al trote".
En materia de educación, Vázquez prácticamente se desentendió, no hizo nada, y le entregó a Mujica un gobierno agravado por esa prescindencia absoluta. En política económica, en el período de Vázquez, el país logró los récords históricos de crecimiento, y de derroche con el gasto público. Si necesitamos recursos, Astori no dejó otra opción que aumentar la deuda, que es lo que hizo, pero el comercio internacional ya dejó de favorecernos tanto, y Mujica asesorado por otro equipo económico -Buonomo, Frugoni, y Roca- salió a tomar medidas por su cuenta, de las cuales Astori y Lorenzo se enteraron por la prensa. Uruguay va perdiendo credibilidad frente al inversor, y el aumento del consumo nos expone continuamente a la inflación.
Y en cuanto a los planes de emergencia y equidad, quedó en evidencia que en el gobierno de Vázquez nadie controló el cumplimiento de los compromisos que eran condición para recibir los subsidios, por lo que el ocio tomó cuerpo al estímulo del salario de los que trabajan o lo que es peor, trabajaron, y les sacan de su jubilación para hacer asistencialismo.
Volvemos al razonamiento inicial. Presidente a Presidente, Vázquez tiene más presencia. Gobierno a gobierno, los problemas que debe afrontar Mujica, entre los cuales están los que le transmitió la sucesión de Vázquez, puede hacer cambiar la conclusión.
Depende como se le mire.