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Argentina “regalada”, Uruguay caro

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Tal como este domingo tituló El País, llegó el fin de la Argentina “regalada”, esa que convocó a miles y miles de uruguayos a cruzar el río para comprar allí muy barato lo que acá no lo era. Las cosas cambiaron, la devaluación del dólar oficial y la inflación en Argentina finalmente hicieron que el cruce, tanto desde el litoral (que era cotidiano) como desde Montevideo, cediera.

Según el informe del diario, solo en el año pasado los uruguayos gastaron 1.248 millones de dólares en Argentina, lo que se considera una marca histórica. Esto no solo implicó fuga de dinero, sino que tuvo una negativa repercusión en el comercio local, y en especial en las ciudades litoraleñas, donde cruzar al lado argentino es un paseo para una tarde.

Situaciones así han sido endémicas. En muchas cosas Argentina siempre será más barato pero estas grandes corridas ocurren una y otra vez cada tantos años.

Hace unas décadas, en una anterior Argentina “regalada”, corrió el chiste del hombre que al regresar a Uruguay era revisado por la Aduana y misteriosamente no había comprado nada, su valija estaba casi vacía. Los inspectores le preguntaron cómo era posible y el hombre se golpeó la panza y respondió “lo traigo todo acá”. Su visita había sido puramente gastronómica. Había recorrido los mejores restaurantes de Buenos Aires, donde fue atendido a cuerpo de rey y probó las más increíbles exquisiteces pagando casi nada.

Uruguay no es el único país que tiene este problema (habría que agregar que a su vez, cíclicamente ir al Chuy también es negocio). Suiza es un ejemplo claro y constante.

En Ginebra, por ejemplo, donde mucha gente de diversos orígenes trabaja en las distintas oficinas de la ONU, es común que esos funcionarios vivan en los pequeños pueblos del lado francés. Les basta cruzar una calle para estar en Suiza y tomar un tren de cercanías para llegar al centro de Ginebra. Pero donde viven, el alquiler y el abastecimiento es más barato.

Según trascendió en algunos medios, algo parecido ocurrió el año pasado en aquellas ciudades del litoral que tenían en frente una ciudad argentina. Vivían (y gastaban) allá pero trabajaban acá.

Lo cierto es que en esta ocasión, el fenómeno adquirió dimensiones impresionantes y quizás sea hora de analizarlo con más cuidado para tomar medidas que no necesariamente cambiarán en forma radical la realidad, pero al menos harán que mucha gente saque cuentas y piense dos veces antes de cruzar el río.

Un dato relevante: en las heladeras o botiquines del baño, hay muchos alimentos y productos de higiene personal comprados en comercios uruguayos a precios uruguayos, pero de origen argentino. Los mismos productos que quienes cruzaban compraban a precio regalado.

Es lógico, entonces, preguntarse qué pasa con el Mercosur y que pasos aún no se dieron para salvar tan absurda brecha. O preguntarse cuantas regulaciones, costos, peajes, impuestos, aranceles y márgenes de ganancia hay entre ese precio regalado que sale de Argentina y el que llega a las góndolas de un comercio uruguayo. Si esto se revisara, los productos argentinos terminarían siendo algo más caros, pero no tanto, con lo cual muchos desistirían de cruzar. ¡Y cómo lo celebraría el comercio local!

De todos modos, que se termine la Argentina “regalada” no abarata a Uruguay. Es caro desde hace mucho tiempo. Lo es para los turistas y en forma extraordinaria en estos años de prolongada crisis argentina, pero aún en mejores épocas siempre todo costó, empezando por la nafta.

El problema es que es también caro para los uruguayos. Ingresos que pasados a dólares serían razonables en otros países, acá son austeros. La carga impositiva agrava el problema. Cuando se impuso el IRPF muchos creyeron que implicaría una baja notoria del IVA, a niveles de otros países. No ocurrió. Además se agregó el IASS, que afecta a los jubilados, muchos de los cuales, descontado ese injusto impuesto, descubren que equivale a perder un mes entero (e incluso más) de su jubilación. En un país donde hay retirados que añoran la época en que la jubilación tenía aguinaldo, ahora descubren que solo cobran el equivalente a once meses.

Varios de los precandidatos, en especial los de la Coalición Republicana, se dieron cuenta de que este tema importa y lo están planteando en sus plataformas electorales, lo cual es una buena señal.

Cada tantos años aparece esto de la Argentina “regalada”, pero todos los días, todos los meses, todos los años, se mantiene lo de Uruguay caro.

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